TIEMPO PASCUAL: 12 al 18 de Abril de 2020

DOMINGO 16 de Abril  (Juan 20, 1-9)                                              DOMINGO DE RESURRECCIÓN

 “Hasta entonces no habían entendido las Escrituras”

Hoy es el día de las respuestas más esperadas. La Magdalena, Juan y Pedro nos anteceden en la experiencia de ver que el sepulcro está abierto y el Señor no está entre los muertos. ¡Vive!

Entonces, y sólo entonces, el corazón de estos tres discípulos se abrió a la esperanza. Descubrieron que la persecución, las mentiras, la traición, el dolor, la soledad,  la muerte… no tenían la última palabra.

Aún no habían visto al maestro, pero creyeron. En ese primer momento estamos todos, hasta ver al Señor cara a cara.

Hoy estamos invitados a realizar un “ejercicio pascual” ante las dificultades que nos preocupan, ante tantos miedos y preguntas abiertas por la crisis global generada con la pandemia del COVID-19.

Estamos convocados, desde la fe en el Resucitado, a reforzar en nosotros la certeza de la VIDA, aún en el misterio del dolor.

 

LUNES 17 de Abril  (Mateo 28, 8-15)

“… comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.”

Los discípulos acababan de vivir días muy densos y excepcionales. El maestro los invita a un encuentro sereno en Galilea.

A nosotros también nos espera en “nuestra Galilea”, en el día a día de la vida comunitaria, familiar, social, Hospitalaria…

La resurrección se actúa en nuestro compromiso por llevar adelante un proyecto compartido, por cuidar la vida, por devolver la dignidad perdida a la persona que ha enfermado.

La Buena Noticia de la resurrección debe encontrar en la cotidianeidad una expresión privilegiada o quedará reducida a una buena idea, una buena sensación, un recuerdo, sin más…

“Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. (…) En medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto. (…) Ésa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo. (EG, 276)

 

MARTES 18 de Abril  (Juan 20, 11-18)

“… vio allí a Jesús, aunque no sabía que fuera él.”

¿Dónde se habían llevado el cuerpo de su Señor? María lo vio pero no lo reconoció.

La resurrección nos invita a descubrir la realidad con una nueva mirada. Desde esa mirada pascual, y en apariencias inesperadas, podemos encontrar al Resucitado.

Quizá en las personas con las que vivimos, en quienes atendemos en nuestros centros, en las personas que se juegan la vida atendiendo a los afectados por el COVID-19, quizá en aquellos que consideramos nuestros enemigos y en los más débiles, sin duda,

Reducir las fiestas pascuales a una sucesión de ritos puede ser una farsa, una negación a la VIDA que Cristo nos trajo y se hace presente de formas insospechadas.

“Puede suceder que el corazón se canse de luchar (…) entonces, uno no baja los brazos, pero ya no tiene garra, le falta resurrección.” (EG, 277)

¡Que no nos falte “resurrección” en medio de las dolorosas circunstancias que estamos viviendo.

 

 MIÉRCOLES 19 de Abril  (Lucas 24, 13-35)

“… se les acercó y se puso a caminar con ellos.”

No es sencillo dejar nuestras prisas y proyectos para entrar en la realidad del otro, darnos el espacio necesario para caminar junto a él, desde su realidad y en su dirección.

Jesús, caminando con los discípulos de Emaús nos da claves esenciales para comprender lo que significa acompañar, acompañarnos, en la vida en general y en la vida de fe, en particular.

El confinamiento en el que nos encontramos ha multiplicado los tiempos para la escucha, para simplemente “estar con el otro”. Es una gran oportunidad para retomar lo que significa compartir vida, compartir lo que nos da VIDA.

Podemos dejar pasar este tiempo y rellenar las horas con mil actividades. Quizá dentro de un espacio reducido, pero “cada uno a lo suyo”… ¡Qué bueno sería que compartiéramos con sencillez lo que nos preocupa, lo que llevamos en el corazón…! “¿De qué veníais hablando?”

Hagamos del camino de Emaús una invitación al acompañamiento, a reforzar la vivencia compartida de la Pascua, en tiempos de sombras.

 

 

JUEVES  20 de Abril   (Lucas 24, 35-48)

“Vosotros sois testigos de estas cosas”

Jesús deposita toda su confianza en un grupo de hombres y mujeres desconcertados, temerosos, inseguros. Prolonga así la opción por la encarnación, asumiendo con todas sus consecuencias la humanización del Reino.  Hombres y mujeres marcados por sus propias contradicciones fueron los depositarios y testigos primeros de la vida-mensaje de Jesús de Nazaret.

Y Dios continúa optando por cada uno de nosotros y nos repite como a sus discípulos: “Tú eres testigo de estas cosas.”  A pesar de mis dudas, mis temores, soy testigo de un Dios que es VIDA. Ante la debilidad, siempre constatada, nos encontramos con el mismo voto de confianza que Jesús brindó a los suyos.

 

VIERNES 21de Abril  (Juan 21, 1-14)

“¡Es el Señor!”

¿Qué había cambiado para que ni María, ni los discípulos de Emaús, ni los demás apóstoles fueran capaces de identificar inmediatamente a su maestro resucitado?

Se tuvieron que dar otros gestos para que cayeran en la cuenta que no era un desconocido el que estaba con ellos sino Jesús.

Ya no importaban los rasgos y las condiciones humanas sino las obras, caracterizadas siempre por ser signos de fraternidad.

A partir de la resurrección lo comunitario, adquiere una entidad fundamental en la vivencia de la fe. No hay cristianismo posible desde el individualismo.

¿Es la solidaridad, la fraternidad, nuestro signo de estar resucitados en el Señor? En estos días vemos que muchos países, grupos de poder, y hasta las personas… han optado por el “sálvase quien pueda”… Cada cual quiere proteger sus intereses, sus recursos… aunque ello implique quitárselos a otros.

Nos ha escandalizado que en los mismos aeropuertos, cargas de insumos sanitarios eran desviados a otros destinos, recomprándolos sobre la marcha a precios exorbitados y dejando sin ellos a los compradores originales.

¡Qué lejos estamos de vivir la Pascua desde el signo de la fraternidad, de la solidaridad! Toda una advertencia y una invitación que hoy debe traducirse en gestos muy concretos… o no habrá PASCUA.

 

SÁBADO 22 de Abril  (Marcos 16, 9-15)

“Id por todo el mundo… Anunciad a todos la buena noticia.”

La incredulidad es una constante en la narrativa de las primeras apariciones del resucitado. Y esa experiencia se daba en las personas más cercanas. A pesar de ello el Señor termina encomendándoles que anuncien el Evangelio “a toda la creación”.

Ciertamente el mensaje de la Pascua supera ampliamente nuestra capacidad de comprensión pero ello no nos inhibe de ser sus testigos.

Aún desde la debilidad de nuestra fe estamos llamados a compartir el sentido de plenitud que nos da el encuentro con Jesús y su mensaje.

“Hoy, en este «id» de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.” (EG, 20)

Salgamos… salgamos a compartir la BUENA NOTICIA del sentido de la VIDA, aunque estemos afectados por la presencia indomable de la muerte. El “escándalo de la cruz” encuentra un rayo de luz en la Resurrección. ¿Seremos capaces de anunciar la esperanza pascual en un mundo marcado por el dolor?