XIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO 28 junio al 4 de julio de 2020

DOMINGO 28 de junio  (Mateo 10, 37-42)

 “El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí.”

Estamos ante uno de los versículos de la Palaba que debemos leer a la luz de todo el mensaje de Jesús de Nazaret para darle su justo significado. Es evidente que Dios no desprecia el amor a nuestros padres. Basta recordar el cuarto mandamiento y cómo el mismo Jesús vivió la filiación con María y José o la advertencia de San Pablo a los Efesios. (Ef 6, 1-3)

Jesús utiliza la fuerza de la alianza de sangre que une a los seres humanos para hacernos ver que nada ni nadie puede separarnos del amor de Dios, como afirma el mismo San Pablo en la carta a los romanos.

¡Qué difícil se nos hace ser coherentes con las exigencias del Reino cuando por medio está en juego el cariño, el respaldo de aquellos a quienes querernos!

Sabemos el peso que tiene la vida emocional en nuestro día a día. Las “filias” y las “fobias” interfieren constantemente en nuestras opciones. La advertencia de Jesús es clara al respecto: si priorizas tus afectos, difícilmente podrás vivir en clave de Evangelio.

Amar evangélicamente implica una ascesis emocional que no siempre estamos dispuestos a asumir.  En esa ascesis está la cruz a la que hace referencia el texto que hoy nos presenta Mateo.

¡Aprender a amar de esta manera nos lleva la vida! Es un largo camino que nos hace libres para amar gratuitamente.

 

LUNES 29 de junio  (Mateo 16, 13-19)                                                         SAN PEDRO Y SAN PABLO

“Te daré las llaves del Reino”.

Quien tiene la llave tiene el dominio, la autoridad, la posesión del bien que la llave custodia.

Sabemos que este texto siempre se ha referido a la cátedra de Pedro, convertido en el referente de unidad de la primitiva comunidad cristiana.

Integrando esta exégesis, desde la perspectiva de una comunidad de discípulos unidos en la común dignidad que nos otorga el bautismo, podemos afirmar que estas llaves del Reino están también en nuestras manos. ¿Qué hacemos con ellas?

Una de las líneas fuertes de la pastoral del Papa Francisco reside justamente en esta llamada a asumir la identidad bautismal, a ser corresponsables de los dones del Espíritu, a ser constructores de una realidad eclesial encarnada. El modelo de una eclesiología piramidal, centrada en el poder que da la jerarquía no responde al sueño del nazareno.

“En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero. (…)La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados.” EG, 102

Las llaves del Reino están en nuestras manos… ¿Nos sentimos corresponsables en la construcción del Reino?

 

 

MARTES 30 de junio  (Mateo 8, 23-27)

 “¡Qué poca es vuestra fe!”

En el reproche a los suyos Jesús establece una estrecha relación entre la cobardía y la falta de fe. Como si la fe fuera la fuente necesaria para afrontar con valor las circunstancias adversas de la vida.

Está claro que no nos referimos al “fideísmo” que empequeñece y enajena al creyente sino de esa fe con mayúsculas que nos devuelve todo el protagonismo al tiempo que llena de esperanza nuestras luchas.

Creemos en un Dios cercano, al que en ocasiones percibimos como dormido a nuestro lado, que nos invita a ser valientes en la fe.

Vivimos tiempos de zozobra, donde todo lo estable se nos presenta precario, donde las seguridades a futuro no parecen tener muchas certezas… Estamos juntos en la barca, juntos seguimos remando, con la certeza que el Señor no nos faltará. Quizá “duerma”, pero está…

 

 

MIÉRCOLES 1 de Julio  (Mateo 8, 28-34)

 “Le rogaron que se fuera de aquellos lugares. “

El hecho en sí es impresionante. Liberar al endemoniado implicó un alto precio, ya que toda una piara se precipitó al mar y se ahogó. Ante tanta  pérdida los pobladores del lugar piden a Jesús que se retire de sus términos.

Podemos proyectar esta situación en nuestra vida personal, familiar, comunitaria… ¿No nos pasa que preferimos convivir con las dificultades, de cualquier índole, antes de pagar el precio necesario que implica el confrontarnos con ellas y darles una solución?

En ocasiones obramos como los porqueros de Gerasa y preferimos echar de nuestras conciencias las llamadas de cambio, con tal de no renunciar a nada de lo que somos y tenemos.  Entonces burlamos nuestra conciencia, retrasamos las opciones, pactamos con la mediocridad…

 

 JUEVES 2 de Julio  (Mateo 9, 1-8)

“Levántate y anda.”

El Evangelio de hoy nos presenta el concepto integral de salud de Jesús de Nazaret. En la curación del paralítico aparecen profundamente integradas las dimensiones biológica (levántate), psicológica (toma tu camilla), social (vete a tu casa) y espiritual (ánimo, tus pecados te son perdonados).

Ante el escándalo que provocaba entre los escribas la acción curativa en el ámbito espiritual Jesús reafirma, con la curación biológica, su capacidad para atender todas las dimensiones del ser humano. Estamos ante un texto profundamente significativo para la vivencia de nuestro carisma Hospitalario.

Es verdad que las personas acuden a nuestros centros buscando la salud biológica y psíquica. Ello no implica que no podamos ofrecerle algo más. En este desafío debemos implicarnos todos, haciendo posible un modelo de atención integral, desde el más profundo respeto a las opciones de cada persona.

 

 

VIERNES 3 de Julio  (Juan 20, 24-29)

 “Si no meto mi dedo en la señal dejada por los clavos y mi mano en la herida del costado, no lo creeré.”

El acercamiento a la figura de Santo Tomás, desde la óptica de la Hospitalidad, nos remite al conflicto existente en el mundo sanitario entre el positivismo biológico y la dimensión espiritual de la persona.

El positivismo hunde sus raíces en el racionalismo y en el método experimental. Existe lo susceptible al análisis científico de hechos verificados por la experiencia.

La figura de Tomás, el apóstol que todo lo quiso comprobar, nos invita  a reconocer, asumir y proteger la intangibilidad del misterio y su radical influencia en la salud integral de la persona.

La experiencia de la pandemia ha vuelto a recordarnos lo poco que sabemos, los profundo y complejo que es el misterio de la vida. Aún en aquel ámbito tangible, biológico, encontramos zonas que no logramos descifrar…

Que el Espíritu ilumine a los científicos que buscan una vacuna y que asumamos la riqueza insondable de toda criatura.

 

 

SÁBADO 4 de Julio  (Mateo 9, 14-17)

“Nadie remienda un vestido nuevo con un trozo de tela sin remojar…”

La alternativa está clara: o somos odres nuevos para acoger el vino nuevo del Espíritu sin “reventar”, o bien, identificándonos con los odres viejos, acogemos los remiendos “remojados” y aceptamos el proceso de ir adaptándonos, haciendo posible la acomodación entre lo nuevo y lo viejo.

Quizás ambas “velocidades” sean necesarias en todo proceso de fidelidad creativa al carisma. Quizás haya llamadas que comprendamos y nos entusiasmen al tiempo que otras que no entendamos ni deseemos asumir.

El Señor acepta lo nuevo y lo viejo que hay en nosotros y nos invita a caminar.   Hagamos este camino de la mano de María, Nuestra Madre.