XVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO: 26 de julio al 1 de agosto de 2020

DOMINGO 26 de Julio  (Mateo 13, 44-52)

 “Vende todo lo que posee y compra la perla.”

La psicología ha impulsado la búsqueda de respuestas al sentido de la vida desde los procesos personales. Ya no vale lo que te dicen otros, se desestima lo comunitariamente impuesto, se considera absurdo que otros marquen tus opciones. Ya no sirve asumir “la fe de nuestros padres”… Cada uno debe buscar “su perla”…

De este modo hemos reforzado el relativismo y el individualismo. Ya no hay “perlas” que ofrecer, por lo tanto nada que pagar, nada a lo que renunciar…

Aceptar la propuesta del Reino en nuestras vidas es algo “anticultural”, es remar contra corriente.

Sin embargo, ser uno mismo no está en contraposición a la opción por los valores del Reino. Todo lo contrario. Quizá ahí reside la riqueza más importante de los tiempos que vivimos. Hemos superado el gregarismo para ser responsables de nuestras opciones, de lo “bueno y de lo malo” que dejamos pasar por nuestras vidas, de las renuncias implícitas en toda opción.

 

 

LUNES 27 de Julio  (Mateo 13, 31-35)

 “…la más pequeña de las semillas… llega a hacerse como un gran árbol…”

La Palabra nos habla de lo pequeño, de lo que se va haciendo camino poco a poco, de procesos lentos pero llenos de vida.

Así es el Reino, así crece el discípulo, a la luz de la Palabra, así se transforman las realidades más diversas. Poco a poco.

Sin embargo queremos ser mayores de golpe, queremos que las cosas cambien ya, queremos que el Reino esté presente y floreciente en todo y en todos.

Pero la madurez del Reino pide tiempo, respeto por los ritmos, siguiendo el confuso camino de nuestros entusiasmos y nuestras renuncias.

Hoy necesitamos volver a lo pequeño, a lo cotidiano, a lo inmediato, donde se concreta nuestra jornada. En el encuentro con aquel que está a mi lado, con la tarea que llevo entre manos… haciendo “todas las cosas nuevas”, a la luz de la Palabra.

 

 

MARTES 28 de julio  (Mateo 13, 36-43)

 «… se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo».

La parábola de hoy contiene una fuerte llamada de atención. La cizaña será separada del trigo para ser quemada en el fuego. El Dios Amor, que nos acoge sin condiciones es el mismo Dios Justo que separa lo bueno de lo malo.

Como a los primeros discípulos nos invade la duda: ¿Quién prevalece, el Dios Amor o el Dios Justo? Y podemos unirnos a la pregunta de los discípulos: “Explícanos la parábola…”

Jesús afirma con rotundidad la simultaneidad del bien y del mal. Y habla del “fin del mundo”, como el tiempo del juicio. La bondad de Dios no suple la responsabilidad del ser humano.

El proyecto del Reino no se fundamenta en un “buenismo” donde “todo vale, total, Dios ya nos ha salvado…”  El Dios de los Evangelios se compromete con todo ser humano y al mismo tiempo reclama una respuesta. De ésta depende la felicidad o infelicidad.

La oferta de amor incondicional permanece, la variable fundamental que entra en juego es la respuesta del hombre.

 

 

MIÉRCOLES 29 de julio  (Lucas 10, 38-42)                                                              SANTA MARTA

“… te preocupas y te agitas por muchas cosas…”

No podemos establecer como opuestos la dimensión contemplativa y la dimensión comprometida y activa en nuestras vidas.

El Evangelio nos recuerda que “una sola cosa es necesaria”. La solución a esta aparente contradicción está en integrar el hacer desde el ser. Una síntesis difícil que exige mucho discernimiento y opciones claras. “La fe sin obras es fe muerta”, nos recuerda san Pablo y el mismo Señor advierte que “no sólo el que dice Señor, Señor entrará en el Reino”.  No podemos confundir la necesaria interioridad, el imprescindible encuentro con el Señor, con una separación entre vida interior y compromiso activo.

Desde el inicio el proyecto Hospitalario se ha nutrido de una profunda contemplación del Señor en sus “vivas imágenes”.

La Hospitalidad necesita muchas “Martas”, entregadas con generosidad al servicio de los demás, nutriendo su tarea diaria en la espiritualidad del carisma.

  

JUEVES 30 de julio  (Mateo 13, 47-53)

“… de lo que tiene guardado saca cosas nuevas y viejas…”

Jesús continúa en esta semana hablándonos del Reino. Al referirse a los maestros de la ley hace ver que no todo lo guardado es válido, tampoco desechable. Es necesario discernir entre lo válido, lo bueno… y quedarnos con ello, como el pescador que  al retirar la red escoge los buenos peces y devuelve al mar los malos…

Construir nuestras vidas en las claves del Reino implica este comprometido ejercicio de responsabilidad ética en todo lo que asumimos o rechazamos.

 

 

VIERNES 31 de julio  (Mateo 13, 54-58)

“En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra.”

Quien se salga de los cánones de normalidad pronto es criticado y si es posible dejado de lado. El diferente nos inquieta porque desestabiliza el sistema, porque la homogeneidad siempre es más cómoda.

Ocurrió con Jesús en relación a la gente de su pueblo. Sigue sucediendo entre nosotros.

¡Cuántas riquezas estallarían a nuestro lado si fuésemos capaces de superar ese fino control comunitario de igualdad! ¡Cuántos y cuántas profetas de la vida, de la autenticidad, de la libertad, del respeto, de la innovación… son acallados/as desde este empobrecedor dinamismo!

 

SÁBADO 1 de Agosto  (Mateo 14, 1-12)

“Herodes oyó hablar de Jesús…”

Herodes oye hablar de Jesús pero en lugar de asumir su luz, se sintió desbordado por el remordimiento de sus crímenes.

El Señor llega a nuestra vida gratuita y misericordiosamente, pero hay condiciones y situaciones personales de superficialidad, hedonismo y vida de apariencias que pueden hacer que su luz remueva nuestras tinieblas y genere una inquietud purificadora o desestabilizadora…

La exégesis espiritual del texto nos permite colocarnos en cada uno de los personajes y reflexionar sobre nuestro modo de asumir las exigencias del Reino. Podemos, como Herodías, defendernos, no querer ver, intentar silenciar a sus mensajeros… O como Herodes sentir aprecio por la Palabra pero no ser capaces de renunciar a nuestro “status quo”, o como la hija de Herodías dejarnos llevar por la presión de los afectos, o quizá, como Juan el Bautista, sentir que nos “cortan la cabeza” por ser coherentes con las llamadas del Reino…

Quizá en el devenir de nuestras biografías, en un momento u otro, todos los personajes se hacen presentes…