XX SEMANA TIEMPO ORDINARIO: 16 al 22 de agosto de 2020

DOMINGO 16 de Agosto  (Mateo 15, 21-28)

  “Qué grande es tu fe”.

Jesús pone en evidencia la diversidad espiritual de su interlocutora y con sus preguntas provoca que confiese su fe en Él.

Se trata de un tema recurrente en nuestras reflexiones relativas a la dimensión evangelizadora del Modelo Hospitalario y sobre la cual la institución ha asumido una postura inclusiva.  La Hospitalidad, “… lleva a experimentar en la sanación la salvación humana y espiritual. Es un lenguaje universal, comprensible a toda persona desde cualquier cultura, lengua o religión y siempre es buena noticia.” (MII, 5)

¿Cómo hacer para que la Buena Noticia que fundamenta el carisma estén presentes en los contextos socio-sanitarios y educativos en los que se proyecta la misión hospitalaria? Hay una dimensión mística que es consustancial a nuestras raíces fundacionales. Está fuertemente enraizada en las primeras comunidades de hermanas hospitalarias y necesita encontrar caminos concretos para aportar su savia en todas las dimensiones institucionales.

¿Cómo hacer para que nuestro compromiso sanador sostenga la propuesta de una propuesta salvadora? Hay mucha fe oculta, confusa, quizá negada…

No será silenciando la dimensión evangelizadora del carisma hospitalario que daremos una renovada vitalidad al carisma y a la misión.

 

 

 LUNES 17 de Agosto  (Mateo 19, 16-22)

 “Si quieres ser perfecto, ve,  vende lo que tienes…”

Seguir a Jesús implica disponibilidad.  Esta actitud, tan evidente en la vida consagrada, es necesario integrarla también en la vida de los seglares y laicos colaboradores.

En la vida seglar las limitaciones son más evidentes y pasan normalmente por una mediación concreta: la institución familiar. Es desde ella que el seglar debe buscar y acordar niveles de disponibilidad que le permitan vivir en clave de evangelio.  La conciliación de las exigencias laborales con las familiares es necesaria, pero no puede reducirse a la frialdad de un reglamento y un horario.

La disponibilidad evangélica, que Jesús demanda al joven rico, nos invita a reflexionar para que ambas realidades, la vida consagrada y la vida seglar, sean vividas con serena y comprometida disponibilidad. Cuando todo se rige por la estricta observancia a horas, minutos y segundos… “mala cosa”…

 

  

MARTES 18 de Agosto  (Mateo 19, 23-30)

 “Jesús les miró y les contestó:”

Resulta iluminador contemplar la escena en sus detalles, en el lenguaje verbal y no verbal. Hay cosas que solamente se pueden decir deteniendo el discurso y mirando a los ojos.  La pedagogía del silencio, la mirada y las palabras…

Muchas veces tengo la sensación que decimos más de lo que debiéramos y miramos menos de lo que debiéramos.

Jesús quería transmitir algo central y es que, ante las limitaciones humanas para vivir la propuesta del Reino, debemos contar siempre con la fuerza de Dios. Conceptualmente no parece un mensaje complicado pero sus consecuencias vitales son radicales. De ahí que exija una atención especial… La condición para ser escuchados y para escuchar el otro…

Vale la pena preguntarnos qué sentido/significado tiene para nosotros el “quedar mirando al otro” para comunicarnos con él.

En estos tiempos de pandemia, la SOLEDAD se ha convertido en una de las limitaciones que más ha crecido. Tenemos que aprender nuevos códigos de encuentro, de comunicación… donde no puede faltar la mirada.

 

  

MIÉRCOLES 19 de Agosto  (Mateo 20, 1-16)

 “…comenzaron a murmurar contra el dueño.”

Podemos afirmar que con demasiada frecuencia hemos sido educados en una moral contractual: tanto doy, tanto recibo; si soy bueno, seré premiado, si soy malo, seré castigado; por mis méritos, seré recompensado. Entendemos que “es lo justo” y que así está bien.

Jesús nos propone cambiar totalmente el punto de vista y asumir que ante Dios no cuentan los méritos, sino la gratuidad del amor.

Dios ama incondicionalmente y nos invita a hacer lo mismo. Lo que más nos asemeja al creador es justamente la capacidad de amar gratuitamente.

Sólo los corazones endurecidos son incapaces de ver amor en la predilección por los más débiles. Y Dios es un maestro en amar al débil…

 

 

 JUEVES 20 de Agosto  (Mateo 22, 1-14)

 “Id a las encrucijadas de los caminos, invitad a la boda a todos los que encontréis.”

El Reino es una oferta maravillosa simbolizada en el banquete. Está en los destinatarios, sin exclusión alguna, aceptar o no el convite. Curiosamente, los que aceptan son los, supuestamente, menos dignos de tal invitación.

La Hospitalidad puede ser considerada en sí misma como “un banquete” al que muchos hemos sido convidados.

El “banquete” es delicioso, pero debemos convocar, invitar, promover la vivencia de la Hospitalidad desde un planteamiento abierto. ¡Todo un desafío!

Para ello necesitamos mensajeros, hospitalarios y hospitalarias que atraigan a otros al banquete.  ¿Estoy dispuesto a contarme entre ellos?

 

VIERNES 21 de Agosto  (Mateo 22, 34-40)

“Ama al Señor tu Dios… ama a tu prójimo.”

Ante la complejidad jurídica en la que se había metido el pueblo israelita, con más de seiscientas normas que regulaban su vida social y religiosa, Jesús propone una síntesis sublime: amar a Dios y amar al prójimo.

No hay conocimiento alguno que supere los frutos del amor. ¿Y qué es la Hospitalidad sino una forma de amar?

Podemos contar con programas asistenciales y educativos excepcionales,  tener profesionales de alto nivel, recursos con tecnología punta…  Si estos medios no nos facilitan el ejercicio del amor por la persona atendida estaremos muy lejos del sueño fundacional.

 

SÁBADO 22 de Agosto  (Mateo 23, 1-12)

“El más grande entre vosotros debe servir a los demás.”

El mundo del sufrimiento psíquico nos ofrece a diario ocasiones para servir sin esperar reconocimiento alguno y puede convertirse en una escuela para el discipulado.

San Benito Menni se refería con frecuencia al concepto del servicio, unido al del amor: “SERVIR y AMAR”. Servir amando y amar sirviendo, por coherencia, sin esperar recompensa ni gloria alguna. Por ello la sencillez, la modestia, la humildad, son el santo y seña de quien sirve porque ama.

Cuando contemplamos los inicios de nuestra institución y el proceso formativo en el que se vieron involucradas las primeras hermanas hospitalarias aparece con nitidez el empeño de San Benito en promover estas actitudes tan evangélicas como difíciles de asumir, dada la tendencia natural que tenemos de proteger la auto estima.

Cuando la frustración ante la falta de reconocimiento nos vence, deberíamos analizar con sinceridad las motivaciones por las que actuamos.