V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 7 al 13 de febrero de 2021

DOMINGO 7 de febrero (Marcos 1, 29-39)

 “Se dirigió a un lugar apartado a orar.”

Marcharnos al descampado y ponernos a orar, quedarnos a solas rumiando la vida bajo la acción del Espíritu resulta fundamental en todo discipulado.

El frenesí de la acción, aunque sea exitosa y despierte admiración, no es garantía de fidelidad. Es más, puede enredarnos en los inmediatismos, quitándonos la paz.

El cansancio, el agobio, el estrés, parecen imponerse. Jesús nos regala una clave para cualificar la entrega: retirarnos a orar con el Padre.

Quizá la pandemia que padecemos, con sus exigencias de cuidado, ha provocado un cambio importante en nuestras vidas. Quizá sea tiempo de mayor interioridad, de encuentro con el Padre. Una interioridad que no es espiritualismo ajeno a la cotidianeidad. Es lo que nos muestra Jesús, comprometido con la salud de la suegra de Pedro. El mismo empeño que sostenemos en nuestro servicio como agentes de pastoral de la salud.

 

LUNES 8 de febrero (Marcos 6, 53-56)

“Comenzaron a llevar enfermos en camillas a donde sabían estaba Jesús. “

Hoy contemplamos a Jesús dando respuesta a las numerosas demandas de los pobladores de los pueblos que recorría.

Abrir el corazón a las personas implica entrar en la dinámica de sus solicitudes, creando condiciones de empatía.  Ya lo veíamos ayer, al contemplar a ese Jesús que se retiraba a orar y, al mismo tiempo, acogía, generoso, las demandas de la realidad cotidiana.

Sólo desde la interioridad surge esta acogida generosa que hace posible la apertura hacia el necesitado y hace de la sanación una oportunidad salvífica.

Nos ofrecemos a las personas acompañadas en nuestro servicio como agentes de pastoral de la salud como mediadores de salvación.  Tarea delicada, tarea muchas veces callada, testimonial… pero que nunca debe faltar.

 

  

MARTES 9 de febrero (Marcos 7, 1-13)

“Por qué tus discípulos no cumplen con el rito de lavarse…”

El Evangelio se nos manifiesta como ese amigo incómodo que nos interpela con fuerza y nos invita a despertar de nuestras respuestas en falso.

Los fariseos se escandalizaban por la falta de respeto de los discípulos a las normas, a los ritos del judaísmo. Jesús les cuestiona la incoherencia de quien cumple con el rito, pero lo desdice con su vida.

No se trata de condenar la vida de oración o las liturgias, sino de entender que por sí mismas, sin un compromiso real y personal por construir un mundo más fraterno y solidario, se convierten en paja que se lleva el viento.

Nuestra fe, nuestro amor al hermano, nuestra entrega se mide en la vida real. La liturgia expresa y construye nuestra fe, ciertamente, pero necesita proyectarse en la cotidianeidad para no convertirse en una farsa.

 

 MIÉRCOLES 10 de febrero (Marcos 7, 14-23)

“Lo que sale del corazón…”

Jesús afirma la centralidad de las motivaciones interiores. Son ellas las que determinan el valor ético de cuanto vivimos.

Por nuestra humana condición tendemos a valorarlo todo desde las apariencias o desde las normas establecidas, con el consiguiente peligro de dar por bueno lo malo y viceversa.

La solución está en cultivar la interioridad, en adentrarnos en un comprometido discernimiento personal y comunitario que nos permita descubrir el valor de cuanto realizamos.

Muchos hemos crecido en un contexto de moralización extrema, donde el bien y el mal estaban claramente definidos. Jesús nos invita a ser más profundos… a no dejarnos llevar por normas y convenciones sociales, a ser responsables, desde el “corazón”… de cuanto hacemos.

 

 JUEVES 11 de febrero (Marcos 7, 24-30)                                                  JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

 “Era una mujer extranjera, de nacionalidad sirofenicia.”

Jesús rompe las fronteras excluyentes del pueblo de Israel incorporando a toda persona de buena voluntad a su propuesta de VIDA. Es lo que buscamos en nuestra cercanía a las personas con enfermedad que solicitan nuestra atención como agentes de pastoral de la salud.

En esta JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO os propongo meditar algunas frases del mensaje del Papa:

“La experiencia de la enfermedad hace que sintamos nuestra propia vulnerabilidad y, al mismo tiempo, la necesidad innata del otro.”

“La cercanía es un bálsamo valioso, que brinda apoyo y consuelo a quien sufre en la enfermedad. Vivimos esta cercanía de forma personal pero también comunitaria: generando una comunidad capaz de sanar, de no abandonar a nadie, que incluye y acoge sobre todo a los más frágiles.”

“El amor puede dar sentido pleno tanto a la condición del paciente como a la de quien cuida de él.”

“Una sociedad es tanto más humana cuanto más sabe cuidar a sus miembros frágiles y que más sufren, y saben hacerlo con eficiencia animada por el amor fraterno”

 

VIERNES 12 de Febrero (Marcos 7, 31-37)

“Le llevaron un sordo y tartamudo…”

La curación del sordomudo se realiza desde la secuencia de una serie de acciones. Asumidas como criterios de evangelización, en ambientes espiritualmente plurales, cada acción puede implicar procesos más o menos largos que no necesariamente se suceden de forma inmediata.

Estar atentos a las demandas espirituales de todas las personas que acompañamos, cualquiera sea su credo, crear ambientes de encuentro en profundidad, manifestar cercanía desde lo concreto, no atarnos a condicionamientos formales, priorizar el testimonio frente a la palabra…

 

SÁBADO 13 de febrero (Marcos 8, 1-10)

Como los discípulos en la multiplicación de los peces y de los panes, estamos llamados a servir de mediadores en el cuidado de las personas con enfermedad a las que visitamos y servimos.

¡Cuántas veces sentimos el mismo agobio de los discípulos al no saber qué hacer para “dar de comer” a tanta gente!

No fue coherente el organizar a la multitud para alimentarles con cinco panes y dos peces… No se trata de caer en un romanticismo voluntarista sino de superar el victimismo -con el derrotismo que comporta- poniendo nombre a las dificultades, organizándonos y liderando, con ilusión, las respuestas que consideremos oportunas.

Dios no faltará a la cita, María, nuestra Madre, nos llevará siempre de su mano