Con motivo de la Pascua del Enfermo las parroquias de la Diócesis de Málaga están llevando a cabo, durante el mes de mayo, distintas actividades, entre ellas, la parroquia de Santa María de la Amargura acaba de celebrar un curso para preparar a las personas para la Unción de Enfermos.

La pastoral de esta parroquia, junto con el sacerdote, ha visitado a los enfermos que reciban el Sacramento de la Unción, ya que, estos enfermos no pueden salir por sus limitaciones, de salud. Siempre teniendo en cuenta las debidas medidas sanitarias. «Ha sido una experiencia gozosa tanto para los enfermos como para nosotros », afirman los miembros de esta pastoral.

El Papa Francisco en una Audiencia el 26 de febrero de 2014 recordó algunos aspectos fundamentales sobre la administración de este sacramento, que rescata la Conferencia Episcopal Española:

  • “Antiguamente se le llamaba «Extrema unción», porque se entendía como un consuelo espiritual en la inminencia de la Hablar, en cambio, de «Unción de los enfermos» nos ayuda a ampliar la mirada a la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, en el horizonte de la misericordia de Dios”.
  • Cada vez que celebramos ese sacramento, el Señor Jesús, en la persona del sacerdote, se hace cercano a quien sufre y está gravemente enfermo, o es anciano. Dice la parábola que el buen samaritano se hace cargo del hombre que sufre, derramando sobre sus heridas aceite y vino”.
  • “Se confía a la persona que sufre a un hotelero, a fin de que pueda seguir cuidando de ella, sin preocuparse por los gastos. Bien, ¿quién es este hotelero? Es la Iglesia, la comunidad cristiana, somos nosotros, a quienes el Señor Jesús, cada día, confía a quienes tienen aflicciones, en el cuerpo y en el espíritu, para que podamos seguir derramando sobre ellos, sin medida, toda su misericordia y la salvación”.
  • “Jesús, en efecto, enseñó a sus discípulos a tener su misma predilección por los enfermos y por quienes sufren y les transmitió la capacidad y la tarea de seguir dispensando en su nombre y según su corazón alivio y paz, a través de la gracia especial de ese sacramento”.
  • “Cada persona de más de 65 años, puede recibir este sacramento, mediante el cual es Jesús mismo quien se acerca a nosotros”.
  • El sacerdote viene para ayudar al enfermo o al anciano; por ello es tan importante la visita de los sacerdotes a los enfermos».
  • “Es siempre hermoso saber que en el momento del dolor y de la enfermedad no estamos solos: el sacerdote y quienes están presentes durante la Unción de los enfermos representan, en efecto, a toda la comunidad cristiana que, como un único cuerpo nos reúne alrededor de quien sufre y de los familiares, alimentando en ellos la fe y la esperanza, y sosteniéndolos con la oración y el calor fraterno”.
  • “Pero el consuelo más grande deriva del hecho de que quien se hace presente en el sacramento es el Señor Jesús mismo, que nos toma de la mano, nos acaricia como hacía con los enfermos y nos recuerda que le pertenecemos y que nada — ni siquiera el mal y la muerte— podrá jamás separarnos de Él”.