Paloma Blázquez: «Seamos todos responsables»

Paloma Blázquez: «Seamos todos responsables»

Paloma Blázquez García-Herrera es técnico de Rayos X del Hospital Regional Universitario de Málaga, donde realiza las placas de los pacientes COVID de UCI y de Urgencias. Su fe es un asidero imprescindible en este tiempo en que la pandemia vuelve a aumentar la presión hospitalaria.

¿Cómo ha cambiado vuestro trabajo el Covid?

Ha cambiado completamente. Se han tenido que reorganizar las salas de trabajo y aumentar la plantilla, ha subido la carga de trabajo exponencialmente. Ahora tenemos los circuito COVID y limpios en la misma zona de trabajo, tenemos q estar vestidos de «covid» todo el turno y tener mucho cuidado para no contagiarnos en el trato con los pacientes e incluso con los propios compañeros.

Un año después de que todo empezara, esta tercera ola nos está desbordando a todos. ¿Está más preparado el sistema sanitario? ¿Y vosotros?

Sí, está más preparado, pero en esta tercera ola se ha desbordado el hospital y no se puede abarcar todo. Nosotros estamos más preparados, tenemos más experiencia y sabemos cómo movernos, pero las situaciones cambian de un día para otro, y hay que reorganizar de nuevo todo el servicio.

¿Cómo se prepara un profesional para hacer frente a una pandemia de estas dimensiones?

Ahora mismo estamos desbordados, no tenemos medios materiales suficientes, ni en buen estado ni personales para llevar esta sobrecarga de trabajo. Gracias a mi turno rotatorio puedo descansar y desconectar (relativamente) del hospital. Eso me sirve para afrontar de nuevo mi incorporación al trabajo.

Además de la sobrecarga laboral está la emocional. ¿Cómo se puede llevar esto adelante psicológicamente? Porque estáis en contacto diario con muchas situaciones de dolor.

Es muy duro emocionalmente, sientes mucha rabia. Te indigna que haya personas que no se den cuenta de la situación y ves que se mueren muchos pacientes, y que se encuentran solos sin sus seres queridos, es muy triste. Yo desde la fe rezo mucho y pido por todo los que sufren. A pesar de esto, como forma parte de mi trabajo, pienso que hay que seguir, pues los pacientes siguen llegando, cada vez más, y todos necesitan y se merecen el mismo trato, y la misma atención.

¿Qué momentos han sido los más difíciles y cuáles los más satisfactorios?

Lo más doloroso, cuando he entrado en la habitación a hacerle una radiografía portátil y el paciente me decía que se moría, y efectivamente al rato había muerto, esto me ha pasado en varias ocasiones. Lo más satisfactorio, ver cuando a los pacientes les dan el alta.

¿Cómo os ayuda la fe? ¿Tiene sentido esto desde Dios? ¿Compartís vuestra experiencia cristiana con los compañeros o los capellanes?

Rezo para reconfortar mi alma, para estar más serena y para dar todo de mí. La vida es así y nos ha tocado ahora vivir esto. No hay que darle más vueltas. Pedir a Dios fuerzas para los enfermos y para los que tenemos que trabajar en el hospital. Todo esto lo comparto tan solo con aquellos compañeros que sí que estamos en la misma sintonía, que hablamos el mismo lenguaje. En el hospital hay de todo.

En marzo os arropamos con los aplausos. Hoy, si tuvierais que dar vosotros un mensaje a la sociedad, ¿cuál sería?

Yo no estaba de acuerdo con los aplausos. Es nuestro trabajo y ha tocado vivir estos momentos. El mensaje que lanzaría es que fuésemos todos responsables, que no se minimicen los efectos del virus, que luego vienen las consecuencias.

Ana Medina