IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO 30 de mayo (Mateo 28, 16-20)                                                    SANTÍSIMA TRINIDAD

“Id y haced discípulos a todos los habitantes del mundo.”

El Evangelio de este domingo nos sitúa ante la tarea primordial de la Iglesia: la evangelización. Es más, solamente nos podemos considerar Iglesia en la medida que asumimos este compromiso evangelizador, cuya fuente no es otra que el mismo bautismo.

El papa Francisco, en su programa pastoral, no cesa de insistir en esta “salida misionera” como característica esencial del proceso de reforma que impulsa a nivel eclesial.  Habla de la necesidad de una “transformación misionera”, tarea que compete a “todo cristiano: “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.” (EG, 20)

Ante la contundencia de la llamada, me pregunto por qué tantas veces acallamos esta identidad de “discípulos misioneros”. ¿Hacemos de nuestra realidad personal e institucional un claro mensaje evangelizador, misionero? Nuestra realidad cotidiana, marcada por el mundo del dolor, es una plataforma magnífica para hacer presente al Dios de la misericordia.

 

 

LUNES 31 de mayo (Lucas 1, 39-56)                                                VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

“María se puso en camino, a toda prisa…”

Como en la mayoría de las festividades marianas que recorren el año litúrgico, la Palabra nos presenta el encuentro de María con su prima Isabel y el canto del Magníficat en el que la joven nazarena entrelaza la esperanza del pueblo de Dios con la encarnación del Verbo en su vientre.

Y esa llegada del “Reino” tiene signos inequívocos. Ante todo la disponibilidad ante la voluntad del Padre y, en como consecuencia de esta unión con el Dios-Amor, el compromiso servicial con el hermano.

María nos recuerda que para ello no hace falta contar con todas las condiciones a favor. La joven nazarena partió a pesar de las dificultades que presentaba el camino.

Desde ella nos sentimos llamados a dejar la seguridad de lo conocido y salir al encuentro de las personas con enfermedad que necesitan ser acompañados y reafirmados en su fe.

 

 MARTES 1 de junio (Marcos 12, 13-17)                                                                        

 “¿Es lícito pagar impuesto al César o no?” 

Jesús lleva a sus detractores al fondo de la cuestión. ¿De qué lado estáis? ¿Cuáles son vuestras referencias, vuestros valores? “Lo que es del César pagádselo al César, lo que es de Dios a Dios”.

No parece perder actualidad el mensaje y hoy, como ayer, los seguidores de Jesús debemos aplicarnos la pregunta: ¿Es lícito adherir al proyecto vital que nos imponen los medios de comunicación, la política, la economía, la moda… el poder del medio ambiente, los “César” con quienes convivimos?

Nuestra pregunta ya tiene respuesta. Se trata de no profanar lo divino y de no endiosar lo profano. Vivir sanamente esta tensión entre los bienes de este mundo y los valores del Evangelio constituye un desafío que solamente podremos resolver desde un discernimiento profundo y comprometido.

Es muy fácil caer en el sincretismo de quien piensa estar en la senda del evangelio al tiempo que obedece a todos los principios del “status quo” del contexto cultural. Jesús nos recuerda que es ineludible establecer una ruptura, fruto de una elección libre y responsable. No se puede decir sí a Dios y al César al mismo tiempo y ante las mismas circunstancias.

 

MIÉRCOLES 2 de junio (Marcos 12, 18-27)

 “Estáis en un gran error.”

Exponer la propia verdad no implica que el otro admita su error. Quizá el efecto más significativo se centre en evitar que la duda cunda entre los inocentes, entre los que pueden confundirse ante los mensajes distorsionados.

Los seguidores de Jesús vivimos tiempos de diversidad ideológica y no pocas veces de declarada persecución. ¿Tenemos el valor de decir, de expresar nuestra verdad, de no dejar que la mentira y el ridículo campen por sus anchas? El silencio en estos casos puede estar más cercano de la omisión que de la supuesta virtud de la tolerancia.

Saber confrontar al otro en su error es un servicio delicado, difícil de vivir con paz y ecuanimidad, pero más necesario que nunca.

Hoy ya no nos ayudamos a discernir los comportamientos. El supuesto respeto por el otro, sumado al individualismo, nos ha llevado a una especie de asepsia relacional. ¡Qué necesario es volver a compartir cómo nos vemos! Ayudarnos a discernir el día a día, ser espejos donde el otro pueda reconocerse en sus más y sus menos…

 

JUEVES 3 de junio (Marcos 12, 28b-34)

“Amarás al Señor tu Dios… amarás a tu prójimo…”

Creo que estoy pisando un terreno cargado de interrogantes… ¿Cómo amar a un Dios que no veo?  Me resulta más sencillo reconocer en la vida de los grandes testigos del Evangelio esta realidad tan compleja de describir.

Ellos supieron amar a Dios, enamorarse de Dios, al punto que ese amor se volcó en múltiples expresiones de amor al prójimo. En ellos, la certeza de sentirse amado incondicionalmente por Dios se desbordó en expresiones de amor a sus hermanos.

San Benito Menni en sus cartas utiliza expresiones como “amor sin límites a nuestro Señor” (447); “deseos de arder en el divino amor” (5); «no me derrito como quisiera en su santo y divino amor”(137);  “quisiera estar siempre en delirio de amor por mi Jesús” (133)…

Quizá nos parezcan expresiones rimbombantes. Lo cierto es que expresan el amor a un Dios personal, entrañable, cercano, que le ha ganado el corazón.  ¡Cuán necesario y urgente es rescatar el valor de la mística, de la espiritualidad del apego a un Dios personal.  Sin ella podemos seguir haciendo muchas cosas por y para Dios pero no en Dios. A la larga no sabremos por quién amamos…

  

 

VIERNES 4 de junio (Marcos 12, 35-37)

 “¿Cómo puede ser…?

El rey David forma parte de una historia de salvación que se cumple en Jesús. Fue referente en el largo itinerario que nos llevó hasta el Mesías, pero no fue el Mesías.

En esta perspectiva podemos ubicar a tantas personas de bien, “los santos de la puerta de al lado”… y lo que veneramos en los altares, también. Son referentes en la identidad de las diversas familias espirituales. Pero el único SEÑOR continúa siendo Jesús de Nazaret.

 

  

SÁBADO 5 de junio (Marcos 12, 38-44)

“…ha echado todo lo que tenía para vivir.”

No todo lo que deslumbra por su grandiosidad o apariencia revela el corazón de las cosas. Hay actos y actitudes con poca visibilidad que esconden una plenitud insospechada.

Sería simplista condenarnos o vanagloriarnos en razón de nuestras cualidades y posibilidades, y a la vez resulta esencial el preguntarnos si estamos dando el cien por cien, si estamos siendo generosos y comprometidos desde la abundancia o desde la pobreza.

Lo que importa no es el mayor o menor cúmulo de posibilidades y cualidades que poseamos sino las motivaciones y actitudes que orientan nuestra entrega cotidiana. Esa actitud de vaciarnos, sin cálculo alguno es la que necesitamos trabajar en nosotros mismos.

En estos momentos en que la humanidad toma conciencia de lo terrible que resulta el no compartir, el acaparar, el dejar a millones de personas sin los recursos necesarios para una vida digna, en los que vemos cómo los países ricos acaparamos la gran mayoría de las vacunas contra la pandemia dejando a los pobres sin ellas… la llamada a la solidaridad, a la equidad, se vuelve necesaria, vital, urgente.