XVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 25 al 31 de julio de 2021

DOMINGO 18 de julio (Mateo 20,20-28)                                                     SANTIAGO APÓSTOL

 “Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu Reino…”

La pretensión de aquella madre, secundada por sus hijos, continúa repitiéndose. Aún desde un contexto personal o comunitario de entrega generosa, continúa colándose esta tendencia natural del ser humano a buscar el reconocimiento, el prestigio, ciertas cotas de poder.

Hay que recorrer un largo camino de madurez humana y fidelidad en el discipulado para que el servicio a los demás se purifique en sus motivaciones y termine sustentado en la sencillez, en la ausencia de segundas intenciones, en la certeza de que sentirnos amados por Dios nos basta para ser plenos y profundamente felices.

Nos dice el Papa Francisco: “Una tarea movida por la ansiedad, el orgullo, la necesidad de aparecer y de dominar, ciertamente no será santificadora. El desafío es vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido evangélico y nos identifiquen más y más con Jesucristo.” (GE,28)

 

 

LUNES 26 de julio (Mateo 13, 31-35)

 “…sin parábolas no les exponía nada…

“El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza (…) se parece a la levadura…” ¡Cuántas veces hemos reflexionado este texto! Nos habla de lo pequeño, de lo germinal, de lo que se va haciendo camino poco a poco, de procesos lentos pero llenos de vida…

Así es el Reino, así crece el discípulo, a la luz de la Palabra, así se transforman las realidades más diversas. Poco a poco.

Sin embargo queremos ser mayores de golpe, queremos que las cosas cambien ya, queremos que el Reino esté presente y floreciente en todo y en todos… Pero la madurez del Reino pide tiempo, respeto por los ritmos… Como la madera dura crece lentamente, así se afianza el Reino en nuestras vidas, siguiendo el confuso ritmo de nuestros entusiasmos y nuestras renuncias, cual año de sequía y años de lluvias.

Entender a los demás desde la comprensión de nuestros propios procesos es una manera de transitar la compasión, la misericordia, la capacidad de esperar los frutos a su tiempo.

 

 

MARTES 27 de julio (Mateo 13, 36-43)      

       «… se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo».

La parábola de hoy contiene una fuerte llamada de atención. La cizaña será separada del trigo para ser quemada en el fuego. El Dios Amor, que nos acoge sin condiciones es el mismo Dios Justo que separa lo bueno de lo malo.

Como a los primeros discípulos nos invade la duda: ¿Quién prevalece, el Dios Amor o el Dios Justo? Y podemos unirnos a la pregunta de los discípulos: “Explícanos la parábola…”

La bondad de Dios no suple la responsabilidad del ser humano. El proyecto del Reino no se fundamenta en un “buenismo” donde “todo vale, total, Dios ya nos ha salvado…”

El Dios de los Evangelios se compromete con todo ser humano y al mismo tiempo reclama una respuesta. De ésta depende la felicidad o infelicidad. La oferta de amor incondicional permanece, la variable fundamental que entra en juego es la respuesta del hombre.

No podemos crear falsos opuestos enfrentando las imágenes de un Dios Padre con las de un Dios Juez. Dios es AMOR y su juicio será siempre amoroso, respetando, las opciones de cada persona. No es Dios el que condena, es el hombre el que, desde el misterio de su libertad, rechaza vivir en el Amor.

 

 

MIÉRCOLES 28 de julio (Mateo 13, 44-46)

 

“…el reino de los cielos se parece a un tesoro escondido…”

Cuando hablamos del reino de los cielos hacemos referencia a uno de los conceptos principales, tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Se refiere al reinado o soberanía de Dios por sobre todas las cosas, y es opuesto al reinado de los poderes terrenales. Tiene una dimensión histórica y otra escatológica. Es el “ya pero todavía no” de la plenitud a la que está llamada la creación y la humanidad, en Jesús resucitado.

Dejarlo todo por este reino que aún no está consumado tiene una dimensión de riesgo, de salto al vacío. En ello reside el valor del acto de fe que no es sino un acto de amor confiado en un Dios que a su vez nos ama incondicionalmente.

La sociedad llamada del “bienestar” en la cual desarrollamos nuestras vidas, nos impulsa a pensarlo todo en clave de compensación y la dinámica que subyace es lograr el mayor de los beneficios posibles con el menor costo. De alguna manera hemos “economizado” la cultura y con ella nuestra forma de vivir la espiritualidad y la religiosidad. Doy para que me den y si me dan mucho más de lo que doy… mejor que mejor.

El evangelio parece proponernos un camino totalmente diverso. Nos sorprende desde un mensaje anticultural y escandaloso: se trata de dejarlo todo, de “vender todo lo que tenemos” para que nuestro tesoro no sea sino el mismo Dios, presente en el prójimo y en cuanto hacemos en y desde Dios.

 

JUEVES 29 de julio (Juan 11, 19-27)                                                                             SANTA MARTA

“…aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá”.

La liturgia nos propone contemplar en santa Marta, la mujer servicial y profundamente creyente. Ella, en medio del dolor por la pérdida de su hermano Lázaro, manifiesta su confianza absoluta en Jesús, en quien reconoce al Mesías prometido.

Con su amigo Jesús, Marta encuentra un espacio para la VIDA, aunque lo que se imponga sea la muerte… ¿De dónde proviene esa asertividad de Marta? Jesús no había vivido su Pascua. Ella, sin embargo, no titubea un instante… Jesús es para ella la resurrección y la vida.

Nosotros, que sí contamos con el testimonio de su resurrección y que tantas veces nos dejamos abatir por las circunstancias difíciles de la vida., necesitamos reafirmar con Marta la certeza de que Jesús es para nosotros VIDA.

Como afirma el Papa Francisco en la exhortación apostólica Christus vivit, “Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida“.  Si nos dejamos rodear por la desesperanza, posiblemente estemos ignorando la presencia real de Jesús en nuestras vidas.

 

 

 VIERNES 30 de julio (Mateo 13, 54-58)

 “Sólo en su propia tierra y en su propia casa menosprecian a un profeta.”

Quien se salga de los cánones de normalidad pronto será criticado y si es posible dejado de lado. El diferente nos inquieta porque desestabiliza el sistema, porque la homogeneidad siempre es más cómoda.

Ocurrió con Jesús en relación a la gente de su pueblo. Sigue sucediendo entre nosotros.

¡Cuántas riquezas estallarían a nuestro lado si fuésemos capaces de superar ese fino control comunitario por garantizar una igualdad que cercena la creatividad! ¡Cuántos y cuántas profetas de la vida, de la autenticidad, de la libertad, del respeto, de la innovación… son acallados/as desde este empobrecedor dinamismo!

  

SÁBADO 31 de julio (Mateo14, 1-12)

 “… como no quería quedar mal delante de sus invitados…”

Herodes oye hablar de Jesús pero en lugar de luz solamente le llega el remordimiento por sus crímenes. Un remordimiento que paraliza, que no da vida…

El Señor irrumpe en nuestra vida gratuita y misericordiosamente, pero hay condiciones y situaciones personales de superficialidad, hedonismo y vida de apariencias que pueden cerrar el paso para que su luz remueva nuestras tinieblas y genere una inquietud purificadora, de cambio…

Contemos a Jesús nuestras dificultades y escuchemos lo que se cuenta de Él desde la apertura y la vulnerabilidad que implica acoger su Palabra de VIDA.

Debemos cuidar el trigo y no perder la paz ante la cizaña, signo de nuestras debilidades, siempre presentes.