XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 29 de agosto a 4 de setiembre de 2021

DOMINGO 29 de agosto (Marcos 7, 1-8ª.14-15.21-23)

 “Lo que sale del corazón…”

Jesús afirma la centralidad de las motivaciones interiores. Son ellas las que determinan el valor ético de cuanto vivimos.

Por nuestra humana condición tendemos a valorarlo todo desde las apariencias o desde las normas establecidas, con el consiguiente peligro de dar por bueno lo socialmente establecido más allá de su maldad o bondad intrínseca.

La solución está en cultivar la interioridad, en adentrarnos en un comprometido discernimiento personal y comunitario que nos permita descubrir el valor real de cuanto realizamos.

Vivir “desde el corazón” es vivir desde la interioridad. Es una dimensión clave en la práctica de nuestra misión, nacida justamente del CORAZÓN misericordioso de Jesús. María nos lleva hacia el corazón del Hijo, María nos invita a vivir desde el corazón.

 

 LUNES 30 de agosto (Lucas 4, 16-30)

“Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Saber “abrirse paso” en medio de la incomprensión, ser capaces de seguir el propio camino, son actitudes proactivas que exigen mucha madurez. La persecución no debe nunca paralizarnos.

Cuando lo que nos rodea nos exige alinearnos con un modo de pensar que no casa con el Evangelio debemos asumir las exigencias del profetismo en la propia tierra, con todas sus consecuencias.

Comprender la misión del agente de pastoral de la salud desde la perspectiva de esta Palabra nos pone en guardia respecto a actitudes complacientes o a pactos condescendientes con la incoherencia.

 

 MARTES 31 de agosto (Lucas 4, 31-37)                                                       

 “Todos quedaban impresionados de sus enseñanzas porque les hablaba con autoridad.”

Jesús hablaba con autoridad. Su radical coherencia lo hacía creíble.

La asertividad conceptual y actitudinal es escasa, justificada desde una cultura que sobredimensiona el relativismo, el “todo vale”. Ser coherentes reviste hoy dimensiones de excepcionalidad.

Vivir el proyecto evangelizador del agente de pastoral de la salud tiene exigencias contraculturales que sólo podremos proponer y exigir desde la “autoridad” que emane de nuestra coherencia. Cuando las palabras se alejan de la vida estamos poniendo en juego el valor de propuesta.

¿Hacemos creíble el carisma y la misión del agente de pastoral de la salud con nuestras palabras y nuestras acciones?

 

 

MIÉRCOLES 1 de septiembre (Lucas 4, 38-44)

“Se marchó a un lugar solitario.”

Después de una jornada intensa de predicación y curaciones, Jesús busca tiempo y lugar para encontrarse con el Padre.

El cansancio y el agobio, acompañados por niveles preocupantes de estrés, parecen ser el denominador común de muchas personas buenas que consagran sus vidas al servicio de los demás.

Es un fenómeno muy presente entre sacerdotes, religiosas/os y también entre seglares.

¿No nos faltarán esos espacios de soledad para serenarnos en el encuentro con el Padre, para reorientar nuestras prioridades, para medir nuestras fuerzas, para no quedarnos estancados?

 

  

JUEVES 2 de septiembre: (Lucas 5, 1-11)

“Rema mar adentro y echa las redes…”

El Señor siempre multiplica los frutos del compromiso de quienes se ponen en sus manos con confianza. ¿Por qué no hará lo mismo con nosotros, hoy y ahora?

Es necesario tener los pies en la tierra, como lo hacía Simón Pedro, y al mismo tiempo cultivar la capacidad de soñar imposibles, de jugarnos por aquello en lo que creemos a pesar de las limitaciones con las que nos encontremos.

Que nunca nos frenen los cálculos de nuestras propias fuerzas y recursos. El Señor nos convoca a la esperanza y nos alienta: ¡Rema mar adentro!

 

Viernes 3 de septiembre: (Lucas 5, 33-39)

 “El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos.”

El valor no está en lo nuevo o lo viejo, sino en el bien en sí mismo. Ni todo lo viejo es malo por ser viejo ni todo lo nuevo es bueno por su novedad. Parece ser un principio lógico, pero cuesta asumirlo.

Toda renovación es exigente. El remiendo nuevo no pega en el paño viejo, el vino nuevo revienta los odres viejos.

Para que el paño viejo no se rompa es necesario remojar el paño nuevo y el viejo. Entonces, desde la “ternura” es posible unir lo viejo con lo nuevo y arreglar el odre… ¡Toda una metáfora de lo que implica asumir caminos de renovación, de fidelidad creativa!

El paño nuevo va bien con el nuevo, pero si queremos remendar el viejo hay que ablandar ambos paños antes de unirlos.

 

 

SÁBADO 4 de septiembre: (Lucas 6, 1-5)

 “El Hijo del hombre es Señor del sábado.”

Lo permitido y lo no permitido desde los acuerdos sociales o desde las normativas religiosas no nos eximen del ejercicio de una autonomía responsable.

El camino desde la heteronomía de la norma al ejercicio de una libertad comprometida pasa por la toma de posición personal en relación a las diversas circunstancias de la vida.

Es más sencillo tenerlo todo establecido que adentrarnos en el trabajoso proceso de discernir y decidir en coherencia.

¿Cultivamos un espíritu reflexivo y crítico que nos haga crecer como seres creativos y libres? Solemos esperar que las soluciones vengan de fuera, que la norma nos indique qué debemos hacer. No hay más norma que la fidelidad a las llamadas que el mismo Dios acerca a nuestras conciencias. Un Dios libre, un Dios “señor del sábado”.