XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 26 de setiembre al 2 de octubre de 2021

DOMINGO 26 de setiembre (Marcos 9, 38-43.47-48) JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO

 “… no se lo impidáis, porque nadie puede hacer milagros en mi nombre y al mismo tiempo hablar mal de mí.”

No hay prerrogativas excluyentes, no hay categorías formales que limiten el compromiso en la construcción del Reino.

El texto de Marcos ilumina la llamada a la comunión en la misión eclesial.

Religiosas y seglares estamos convocados a vivir una misma misión desde una misma espiritualidad, con formas diferenciadas.

Somos radicalmente iguales por el bautismo. Hay más esencialidad en lo que nos une que en las particularidades.

No olvidando que la misión nos viene del Padre. Nadie posee el don como tesoro particular. Nos lo presta el Señor para hacerlo realidad y pasar el testigo a las generaciones venideras. Quizá éste sea uno de los desafíos más urgentes en nuestra Institución. ¿Estamos haciendo procesos para que la comunión en el carisma fundacional sea una realidad con presente y con futuro?

 

 

LUNES 27 de setiembre (Lucas 9, 46-50)

  “El más pequeño de vosotros es el más importante.” 

La pequeñez evangélica está asociada a la kénosis, concepto griego que significa “vaciarse”. El referente de este vaciamiento es el Hijo de Dios que se abajó haciéndose como uno de nosotros. Se “vació” de su divinidad y se encarnó.

En nombre de la pequeñez evangélica se han promovido diversos movimientos espirituales. Algunos han identificado la pequeñez con la negación al desarrollo pleno de las potencialidades personales. ¿Es así como debemos entender la propuesta de Jesús de Nazaret?

Si acudimos al concepto “kénosis”, podemos decir que nadie puede vaciarse de lo que no tiene. No se trata por tanto de cercenar ninguna potencialidad, sino de cultivar una actitud de servicio que nos hace compartir generosamente cuanto somos y tenemos, sin pretensión alguna.

Eso es “vaciarse”, es decir, entregar cuanto somos y tenemos sin considerarnos más que nadie por el hecho de haber logrado más conocimientos o más habilidades.  No hacer de las propias potencialidades un tesoro inexpugnable sino una oportunidad para servir más y mejor a nuestros semejantes.

 

 MARTES 28 de setiembre (Lucas 9, 51-56)

“¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?

En nuestras relaciones interpersonales no siempre acertamos y podemos sentirnos ofendidos ante una conducta que consideramos injusta o que nos perjudica.

Saber disimular la ofensa recibida, saber “marcharse a otra aldea”, implica contar con una fuerte personalidad. No es signo de debilidad, sino de ecuanimidad, de sano equilibrio emocional.

El menosprecio de algún compañero, la crítica injustificada, el olvido o el vacío aparecen puntualmente en nuestras vidas. ¿Sabemos procesar sanamente esas agresiones o preferimos alimentar el victimismo o el revanchismo? Esos parece que fueron los sentimientos de los apóstoles al pedirle al maestro que destruyera a sus enemigos.

La serenidad y ecuanimidad de quienes se mantienen en paz a pesar de las agresiones constituye un testimonio de primer orden de cara a la construcción del espíritu de familia, de fraternidad, de familia .

 

           

MIÉRCOLES 29 de setiembre (Juan 1, 47-51)    ARCÁNGEL SAN RAFAEL – PROTECTOR DE LA CONGREGACIÓN

 «He ahí una persona en quien no hay engaño”.

Las personas cargadas de veracidad con las que nos vamos encontrando a lo largo de nuestras vidas, son como ángeles, mensajeros de Dios.

Podemos recordar a personas que marcaron nuestro pasado por su bondad, por su profundidad, por su sabiduría, por su cariño incondicional, por su sencillez, por su valor, por su espíritu de lucha, por su profesionalismo, por su cercanía, por su vida de fe…

Al encontrarnos con ellos nos hemos sentido llamados a seguirles, a ser como ellos. Fueron referencias en la construcción de nuestras propias personas.

Es interesante centrarnos en esta actitud de “mirar al otro”, descubrir sus valores, reconocerlos, sentirnos interpelados. Quizá haya muchos “ángeles” a nuestro lado a quienes ni tan siquiera nos molestamos en mirar. Entonces, la “palabra de Dios”, encarnada en estos “santos de la puerta de al lado”, se va volviendo callada e imperceptible.

 

 

JUEVES 30 de setiembre (Lucas 10,1-12)

 “…los manó delante, a todos los pueblos y lugares donde pensaba ir él.”

Los seguidores de Jesús están llamados a salir, a encontrarse con “todos los pueblos y lugares”, con la finalidad de preparar el encuentro con Jesús de Nazaret.

No se trata por tanto de crear seguidores personales ni de ponernos en el centro como si fuéramos el contenido y el fin.

Estamos hablando de la dimensión mediadora que debe caracterizar toda evangelización.  Una mediación que nos descentra para poner al centro al mismo Jesús de Nazaret.

Aquellos setenta y dos discípulos salieron de la comodidad del que escucha y se nutre al lado del maestro y se pusieron en camino.

“La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. «Primerear»: sepan disculpar este neologismo. La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear!” (EG, 24)

 

 VIERNES 1 de octubre (Lucas 10, 13-16)

“… si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras…”

Lo que cuenta no es conocer a Jesús sino transformar nuestras vidas a la luz de su mensaje.

Aceptar conceptos sin darles un contenido vital es el mejor método para adormecer la conciencia y asumir serenamente enormes incongruencias.

Podemos aplicar la dinámica en lo institucional: Contar con documentos que lo dicen todo muy bien pero echar de menos su confirmación en la vida.

A fuerza de decirnos cosas que no vivimos terminamos por anestesiar nuestra conciencia crítica. La Palabra será PALABRA DE VIDA si efectivamente cambia nuestro modo de ser-hacer. Nuestros documentos institucionales serán significantes si movilizan actitudes, si crean identidad compartida. De lo contrario no serán más que “un canto al sol”.

 

 

SÁBADO 2 de octubre (Mateo 18, 1-5.10)                           SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS

 “Guardaos de despreciar a alguno de estos pequeños…”

La Palabra nos propone un texto que fundamenta nuestro carisma.  Se trata de poner en el centro del ser-hacer institucional a nuestros destinatarios, a los más pequeños. Nos preguntamos si, más allá de las afirmaciones teóricas, esta opción orienta nuestro día a día.

Tenemos el peligro de ser extremadamente “justificacionistas” y “re-bautizar” nuestro quehacer, sin más…

Es necesario que, en todos los campos, nos preguntemos, como si de un mantra se tratara, si en el centro de las opciones que tomamos están nuestros destinarios.

Afirma el Papa Francisco: “Jesús, el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona, se identifica especialmente con los más pequeños (cf. Mt 25,40). Esto nos recuerda que todos los cristianos estamos llamados a cuidar a los más frágiles de la tierra. Pero en el vigente modelo «exitista» y «privatista» no parece tener sentido invertir para que los lentos, débiles o menos dotados puedan abrirse camino en la vida.” (EG, 209)