TIEMPO DE NAVIDAD 26 de diciembre de 2021 a 1 de enero de 2022

DOMINGO 26 de diciembre (Lucas 2, 41-52)                         DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

 “¿Por qué nos has tratado así?”  

El texto de Lucas nos lo presenta a María y a José inquietos, angustiados, hasta enfadados ante la conducta del hijo. No logran descifrar las razones de su pequeño.

Ser discípulo con y como María y José, significa pasar por malos ratos, cargados de desconsuelo. Desde ellos aprendemos a comprender la realidad con las razones del corazón.

María y José nos enseñan a dar corazón al discipulado. No todo se puede comprender, pero todo se puede aceptar desde el amor.

En este día en que celebramos la fiesta de la Sagrada Familia, invoquemos a Jesús, José y María para que acompañen el día a día de nuestras familias y comunidades. Como nos lo presenta la Palabra, las relaciones interpersonales, aún en el ámbito más intimista de las familias, nos presentan exigencias sólo asumibles desde el amor.

 

 

 LUNES 27 de diciembre (Juan 20, 2-8)                                                                  SAN JUAN EVANGELISTA

 “… el otro discípulo a quien Jesús tanto quería…”

Los amores no se imponen, son un misterioso don mutuo y es bueno que así sea. Estamos ante el regalo de la confianza profunda, ante la amistad.

Jesús y Juan Evangelista fueron grandes amigos y ese cariño mutuo reivindica el lugar que debemos darle a la amistad. Una buena amistad potencia lo mejor de cada uno y hace posible sueños imposibles.

La amistad nos da una mirada particular sobre la realidad. Nos aporta la visión del corazón sobre las personas y los acontecimientos. De tal modo que los mismos hechos, las mismas circunstancias pueden ser valoradas de forma totalmente diversa.

La amistad refuerza lazos, hace posibles grandes proyectos y nos ayuda a encontrar puntos de unidad.

 

 

 MARTES 28 de diciembre (Mateo 2, 13-18)                                                     SANTOS INOCENTES

 “Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños menores de dos años.”

Hoy recordamos a los Santos Inocentes. La crueldad de aquella matanza nos repugna. Nos resulta escalofriante imaginar el asesinato de esas criaturas y el dolor desgarrador de sus padres, familiares y amigos. Fueron asesinados por el temor de Herodes a perder el poder.

Si contemplamos críticamente el devenir de la humanidad podemos encontrarnos con el mismo cuadro repetido hasta la saciedad. Con tal de conservar el poder y con el poder controlar las riquezas se somete a situaciones de degradación y de muerte a millones de personas.

Más allá de estas realidades, tan lamentables, es necesario reflexionar sobre estas mismas actitudes en nuestras vidas. ¡Cuántas veces al proteger nuestros intereses perjudicamos a los demás!  El contexto competitivo, consumista e individualista en el que crecemos parece justificarlo todo. Se nos invita a colmar todas nuestras necesidades sin pensar en consecuencias.

La solución no reside simplemente en no dejarnos llevar por la ola individualista, o en quedarnos con la crítica hacia el mal “que está en los demás”, sino en optar decididamente por ser promotores activos de solidaridad, de un modelo de vida más sencillo, de apertura e inclusión frente al que es diferente.

 

 

MIÉRCOLES 29 de diciembre (Lucas 2, 22-35)

 “…los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la Ley del Señor. “

 

Siempre me llamó la atención el proceso desde el cual Jesús fue instaurando la nueva y única Ley, la del amor. No se propuso arrasar con todo el pasado de un plumazo sino que poco a poco y desde su misma realidad personal fue dando los pasos necesarios.

María y José, a su vez, hicieron el mismo proceso, descubriendo lentamente la novedad que traía su pequeño niño. De ahí que durante toda su vida se ciñeran al cumplimiento fiel de la Ley de Moisés hasta que, iluminados por el Espíritu Santo y acaecida la resurrección, comprendieron que su hijo había inaugurado un nuevo modo de relacionarnos con Dios, su Padre y nuestro Padre.

Todo este caminar en la fe podemos trasladarlo a nuestras realidades personales e institucionales. Caminar en la fe desde la historicidad de los medios que tenemos a nuestro alcance, respetando formas sin quedarnos en ellas…

Quizá este criterio deba iluminar más y mejor la espiritualidad del cambio para no dejar a nadie al borde del camino y a su vez para no renunciar a las transformaciones necesarias.

José, María, el mismo Jesús nos dan este ejemplo de saber caminar desde el valor relativo de las formas hacia una verdad más plena y libre. A veces hay que saber hacer camino de “acuerdo con lo escrito en la Ley”, sin perder el horizonte de lo nuevo que nos aporta el Evangelio.

 

 

JUEVES 30 de diciembre (Lucas 2, 36-40)

 ”…hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación… “

 

San Lucas nos presenta hoy a Ana, la anciana que, junto a Simeón, supo descubrir al Mesías en aquel pequeño niño que era presentado en el templo al Mesías prometido.

Las apariencias eran las mismas que rodeaban las numerosas presentaciones de niños recién nacidos que se hacían diario. Nada especial, nada espectacular, ninguna contraseña secreta hacía pensar que aquel pequeño galileo fuera la Palabra.

Pero Ana supo ver más allá de las apariencias y proclamó ante los demás la certeza de estar ante el liberador esperado por todo el pueblo.

¿De dónde había sacado Ana esa sensibilidad espiritual para ver donde los demás no veían? San Lucas nos narra que Ana “no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.”

Su capacidad de ver lo que está más allá de circunstancias aparentemente normales le viene de una espiritualidad profunda, madurada en el ayuno y la oración. Ana no era una persona superficial, todo lo contrario, su vida había ganado en serena profundidad…

Descubrir a Dios en lo cotidiano constituye un desafío para todo creyente, para todo discípulo de Jesús de Nazaret. Ser capaces de vivir en la clave de un Dios que se hace presente en la historia que protagonizamos implica cultivar una profunda espiritualidad.

 

 VIERNES 31 de diciembre (Juan 1, 1-18)

 “… habitó entre nosotros”.

Llegamos al último día del año. Un tiempo en el que hemos motivado nuestro día a día a la luz del Verbo. Y lo hacemos con un texto que reivindica la centralidad de la Palabra como fuente de “gracia y verdad”.

La Palabra ha venido hasta nosotros. En su escucha y seguimiento nutrimos nuestra filiación divina.  La Palabra nos hace hijos en el Hijo. La Palabra genera la raíz común que nos hace hermanos y hermanas.

El Papa Francisco en Amoris Laetitia nos recuerda que “…la Palabra no se muestra como una secuencia de tesis abstractas, sino como una compañera de viaje…”  Es lo que hemos intentado, día tras día, releyendo nuestras penas y alegría, esperanzas y desesperanzas… para encontrar en ella una meta, una luz, una dirección hacia donde peregrinar. Cultivemos a diario esta “rumia” de la Palabra. Por ella,  el Espíritu Santo habitará en nosotros, invitándonos a avanzar hacia el encuentro definitivo con el Padre, en la imitación del Hijo.

 

 SÁBADO 1 de enero de 2022 (Lucas 2, 16-21)                                           SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

JORNADA MUNDIAL POR LA PAZ

 “… se admiraban de lo que decían.”

Los pastores eran personas consideradas impuras y de mala reputación.  Sin embargo quienes les oían “se admiraban de lo que decían”.

En esta jornada recordamos que no es posible la paz sin el encuentro y la escucha al diferente, sin aceptarle incondicionalmente.

Aceptar y acoger al otro, abrirnos a su palabra con mirada y corazón de madre, implica un largo camino de ascesis. Tendemos a considerar que la razón está sólo de nuestra parte y nos cerramos a esas “semillas de verdad”, presentes sin duda, en aquellos que no consideramos de “nuestra cuerda”.

El Evangelio nos invita a ser constructores de fraternidad, de paz, con un corazón de “madre”, al estilo de María de Nazaret.

En esta jornada mundial por la paz, tengamos un momento de oración y pidamos a Dios el don de la aceptación del otro, como camino hacia la Paz.

Que Nuestra Madre, nos acompañe en este empeño por ser más acogedores, más inclusivos, más samaritanos. Y que el Señor nos siga acompañando en este nuevo año que hoy comienza.