II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 16 al 22 de enero de 2022

DOMINGO 16 de enero (Juan 2, 1-11)

SEGUNDA SEMANA DEL CAPÍTULO GENERAL EXTRAORDINARIO

 “No les queda vino…”

El relato de las bodas de Caná, meditado en la perspectiva del Año Santo de la Familia, pone en valor el sentido de pertenencia a una comunidad, a una familia. Jesús, su madre, sus discípulos, considerados como “una familia”, fueron invitados a la boda.

En ese contexto “familiar”, Jesús realiza el primer signo que revela el amor cercano del Padre. Y lo hace en el contexto de una fiesta, de un gran encuentro.

María intercede. María es la madre atenta, discreta y al mismo tiempo arriesgada. Ella abre el itinerario de lo que conocemos como “vida pública” de Jesús. Sabe que el Hijo puede convertir el agua en vino, la vergüenza en orgullo, la tristeza en alegría…

Su hijo trae la alegría de la Salvación y desde esa certeza, María nos deja su legado: “Haced lo que Él os diga”.

Que María nos lleve de su mano durante todo este nuevo año que acabamos de comenzar. Y que en este caminar, busquemos día a día, hacer vida su Palabra. Con los apóstoles, bajo la atenta mirada de María, estamos invitados a SER FAMILIA en Jesús, a beber del vino nuevo de su Palabra, a vivir con alegría el discipulado.

 

 

LUNES 17 de enero (Marcos 2, 18-22)

 “Nadie le echa un remiendo sin remojar a un manto pasado…”

Nos encontramos en pleno desarrollo del Capítulo General Extraordinario y la Palabra nos ofrece una clave pedagógica para vivir los retos que nos presenta la vivencia del carisma del agente de pastoral de la salud.

El remojo del manto pasado y del remiendo permite que en el secado se dé el proceso de acomodación de lo nuevo con lo viejo, sin provocar roturas.

Esta anotación del evangelio me hace pensar en la paciencia, el respeto, la capacidad de asumir los ritmos diversos de las personas y de la iglesia en cualquier proceso de cambio y de mejora.

El paño nuevo y “remojado” aporta su novedad sin por ello destrozar al paño viejo. Toda una metáfora de lo que debemos y no debemos hacer a la hora de proyectar y hacer realidad nuestros sueños. Sin duda es una llamada a la pedagogía de la misericordia, que no implica renuncia alguna, sino respeto por los procesos propios y ajenos.

 

 

MARTES 18 de enero (Marcos 2, 23-28)

COMIENZA EL OCTAVARIO DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

“El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.”

En numerosas ocasiones Jesús tuvo que enfrentarse a quienes habían hecho de las normas socio-religiosas el único e inamovible referente ético.

Las normas ciertamente son necesarias para garantizar un estilo de vida compartido. Las dificultades surgen cuando nos olvidamos del proyecto y nos empequeñecemos en lo formal.

El evangelio nos recuerda que al centro del proyecto cristiano está la persona. Todo lo que atente contra el ser humano no puede asociarse al proyecto de Jesús de Nazaret. Ese es el criterio de validación de toda norma.

Con el Papa Francisco estamos viendo cómo la Iglesia debe liberarse de todo marco legalista y normativo que se aleje del espíritu del Evangelio. En este sentido, un adecuado espíritu crítico es sano y necesario.

 

 

MIÉRCOLES 19 de enero (Marcos 3, 1-6)

“Los fariseos se pusieron a planear el modo de acabar con él.”

La persecución o la incomprensión no pueden ser elementos suficientes para frenar la vivencia coherente de la propia misión.

Hay tanta valentía en la paciencia de quien sabe esperar los ritmos dados por el contexto personal o institucional, como en quien provoca rupturas traumáticas, orientadas a despertar o apresurar procesos de humanización y evangelio.

Nuestro Fundador vivió en sus carnes esta dimensión traumática del seguimiento y en sus actitudes encontramos la presencia de las claves evangélicas que animaban su conducta.

Nunca la uniformidad puede ser esgrimida como criterio para renunciar a la radicalidad del Evangelio. Nunca la radicalidad evangélica debe separarse de la misericordia.

 

 

JUEVES 20 de enero (Marcos 3, 7-12)

“Encargó a sus discípulos le tuvieran preparada una canoa, no lo fuera a estrujar el gentío.”

Meditar estas palabras desde la vivencia de nuestra misión nos permite entender el vaciamiento y el riesgo que implica comprometernos con la salud del otro.

La persona enferma se nos impone, es decir, entra en nuestro espacio, no nos deja en paz, nos interroga. Esta realidad cotidiana podemos sufrirla o asumirla desde la libertad y el compromiso amoroso.

Jesús se dejaba tocar, pero al mismo tiempo pide una barca para apartarse un poco de la gente. ¡Qué sugestivo! Dejarnos tocar y guardar distancias para respetarles y respetarnos en nuestra libertad.

Se trata de una llamada de perenne actualidad en la vivencia del carisma del agente de pastoral de la salud.. Cercanía, empatía, compromiso… conjugados con el respeto, la libertad, la no directividad, el no poseer ni dejarnos poseer por el otro.

 

 

VIERNES 21 de enero (Marcos 3, 13-19)

 “…llamó a los que le pareció conveniente…”

¿Por qué Jesús eligió entre sus seguidores a los doce apóstoles?

Marcos da una sola razón: “llamó a los que le pareció…”.  No contaron los méritos, ni la estirpe, ni una pretendida promesa de fidelidad. Apostó, sin garantía alguna, por cada uno de ellos y les envió “a predicar”.

Y aquellos hombres, marcados por sus debilidades, fueron instrumentos en la conformación de las primeras comunidades cristianas y continúan siendo referentes en la construcción de la comunidad eclesial.

Ese mismo Dios continúa su misión encarnado en nuestras debilidades y también en nuestras potencialidades. Hoy nos relanza a evangelizar. Y, por cierto, son muchas las formas que puede asumir tal misión, atendiendo los contextos culturales y personales. La teología práctica o pastoral ha profundizado en esta diversidad. De ahí la apertura y creatividad implícitas en todo compromiso evangelizador. La evangelización en el contexto eclesial que nos movemos reclama asertividad en el anuncio desde un exigente respeto a la diversidad espiritual y religiosa de las personas que visitamos.

  

 

SÁBADO 22 de enero (Marcos 3, 20-21)

“Decían que no estaba en sus cabales.”

Muchas veces hemos oído hablar de las “locuras” que produce el amor.  Quizá hasta lo hemos experimentado nosotros mismos. Esa fuerza “irracional” que nos invade cuando creemos en un proyecto, en una misión, en una persona… y somos capaces de romper las barreras del “sentido común”.

Necesitamos ese nivel de tensión necesario para romper la inercia y provocar cambios. Si continuamos haciendo siempre lo mismo, si nos instalamos en lo consuetudinario, no pretendamos que los cambios se den.

Los “brotes nuevos” del Capítulo General Extraordinario, nos convoquen a ser personas audaces, capaces de encontrar nuevos caminos de Evangelio en nuestros contextos de misión.

Quizás alguien “de la familia” querrá quitarnos esas ideas “quijotescas” de la cabeza, como intentaron hacer los familiares de Jesús. Dirán que no estamos en nuestros cabales…