XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 19 al 25 de junio de 2022

DOMINGO, 19 de junio (Lucas 9, 11b-17)     SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

 “Comieron todos y se saciaron…”

La multiplicación de los panes y los peces nos invita a hacernos cargo de las personas necesitadas que nos rodean, a no dar respuestas evasivas, a no buscar justificaciones en las propias debilidades.

Nos invita a creer en la potencialidad de nuestros recursos y en la necesidad de discernir para ser más eficaces. La parábola nos habla de liderazgo, de organización, de la fuerza de un trabajo hecho en equipo y de la bondad de un Dios que multiplica hasta lo impensable nuestro compromiso.

Ningún cálculo podrá jamás prever la fuerza de la solidaridad y el compromiso. ¡Siempre se desbordan las expectativas más optimistas!

 

 LUNES 20 de junio (Mateo 7, 1-5)

 “… podrás ver con claridad para sacar la brizna del ojo de tu hermano.”

La crítica constructiva, la claridad en el discernimiento compartido, la sencillez para reconocernos en un constante camino de superación, la capacidad de confrontar al otro para apoyarlo en sus procesos y de dejarnos a  su vez confrontar, conforman un cuadro de actitudes necesarias en la construcción de una comunidad sana.

El Marco de identidad nos habla de generar Comunidades Hospitalarias “sanas y sanantes”. El Evangelio nos da una orientación fundamental para que ello sea posible: integrar en las actitudes y habilidades sociales la capacidad de discernir el bien y el mal, con espíritu fraterno.

 

MARTES 21 de junio (Mateo 7, 6.12-14)

“Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición.”

Perdonar no es fácil. Entregarse sin esperar nada a cambio, no es fácil. Asumir las cruces de cada día, no es fácil. Respetar al otro, no es fácil. Amar no es fácil…

Ciertamente contamos con la certeza de que en Dios “todo es posible”, pero Dios ha querido que seamos constructores responsables de nuestra propia biografía. Él no nos suplanta, no nos infantiliza. Nos responsabiliza, al tiempo que no nos abandona de su mano. La vida de fe es don, al tiempo que conquista.

Por eso el camino del discípulo es tan dignificante como estrecho.

 

 MIÉRCOLES 22 de junio (Mateo 7, 15-20)

“Por sus frutos los conoceréis.”

Vivimos tiempos marcados por la urgencia de adaptar la respuesta carismática a una realidad dinámica y compleja.  Para ello necesitamos criterios claros y compartidos.

El Evangelio nos da una clave para discernir nuestras respuestas: ¿Cuáles son los frutos? ¿Son frutos de bondad y bien?

Si lo son, se justifican por sí mismas, aunque algunas tradiciones queden en entredicho, ya que la inercia de lo tradicional, puede terminar matando el Espíritu.

Jesús nos recuerda que el bien objetivo está por encima de cualquier otro criterio, por más predicamento que tengan los paradigmas previos. El Papa Francisco, no ha temido afirmar que la Iglesia debe asumir un proceso de reforma profunda, aunque ello implique revisar normas y preceptos eclesiales que ya no son cauces de vida evangélica.

 

 

JUEVES 23 de junio (Lucas 1, 57-66.)                            NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA

“La mano del Señor estaba con él.”

El Bautista nos recuerda que todos estamos llamados a ser “precursores” del Mesías. Sus coetáneos vieron algo especial en él. Nos preguntamos si en nuestras vidas los demás pueden reconocer “la mano de Dios” ¿O continuamos pensando que esa dimensión profética y testimonial es cosa de las hermanas, de curas, de cristianos muy comprometidos… pero no de todo bautizado?

¿Cuánto más tardaremos en asumir que el bautismo es un don y una responsabilidad que, de un modo o de otro, nos interpela a todos? El Papa Francisco une el bautismo con la llamada misionera y llama a los cristianos “bautizados-misioneros”.

¿Nos asumimos como precursores de ese Reino de perdón, de solidaridad, de respeto, de trascendencia…? Si no nos salimos de “lo normalizado”, difícilmente seremos profetas.

 

 VIERNES 24 de junio (Lucas 15, 3-7)                                    SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

… se la carga sobre sus hombros, muy contento…”

El evangelio nos llama a encarnarnos “cordialmente” en las realidades más diversas que rodean el mundo del dolor.

La prueba de que nuestro compromiso nace del corazón será la alegría y la ilusión que pongamos en el día a día. La misma alegría e ilusión de aquel buen pastor que rebosaba de felicidad por haber encontrado a su oveja perdida.

Quizá sea éste un día propicio para evaluar si la misión de agentes de pastoral vivida por nosotros, hoy, se nutre de las mismas fuentes.

Quizá nos sorprenda el descubrirnos demasiado serios, demasiado tecnificados, demasiado presionados por ser los mejores en todo pero que no sirve de nada si no se nutre del amor, de la ilusión que nos da la gracia de amar a las personas que nos han sido confiadas. De ser así quizá veríamos más sonrisas a nuestro lado…

 

           

SÁBADO 25 de junio (Lucas 2, 41-51)                       INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

“¿Por qué nos has tratado así?”  

Celebramos la memoria del Inmaculado Corazón de María.

El texto de Lucas nos lo presenta como un corazón inquieto, angustiado, hasta enfadado ante la conducta del hijo. Un corazón que no logra descifrar las razones de su pequeño pero calla y atesora el misterio.

Ser discípulo con y como María, significa pasar por malos ratos, cargados de desconsuelo. Desde ellos aprendemos a comprender la realidad con las razones del corazón.

María da corazón al discipulado. No todo se puede comprender, pero todo se puede aceptar desde el amor.