XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 21 al 27 de agosto de 2022

 

DOMINGO 21 de agosto  (Lucas 13, 22-30)

 

“Hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”.

El Evangelio subraya la centralidad de la espiritualidad de la sencillez como criterio de vida cristiana, cualquiera sea el lugar que nos dé la sociedad o la institución.

Quienes tienen alguna responsabilidad deben ser los primeros en asumir una actitud de servicio, de disponibilidad, de responsabilidad, de cercanía.

Esa es la clave para ser reconocidos como discípulos del Señor. No importan los cargos, la preparación, las relaciones sociales, los contactos con la jerarquía eclesiástica…

La salvación, siendo esencialmente un don de Dios, reclama el esfuerzo de pasar por la “puerta estrecha”, de la sencillez en actitud de servicio.

 

 

 

LUNES 22 de agosto  (Mateo 23, 13-22)

 

”Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!”

Es fácil sentirnos fuera de los destinatarios de reproches tan duros como los que realiza Jesús. Consideramos que son para otros, los formales, los que emiten normas y regulan su cumplimiento. ¿Nada de lo que dice el Señor nos atañe?

Debemos reconocer que no nos gusta que nos impongan normas que no concuerden con nuestro modo de ver la realidad, al tiempo que tendemos a que nuestro modo de ver y proceder sea la norma.

El Señor nos invita a relativizar nuestras ideas, a abrirnos a la verdad del otro, a ser flexibles, a no dogmatizar jamás.

Nuestras certezas nunca tambalearán por abrirnos a la verdad de los demás. Todo lo contrario, se enriquecerán de matices, se abrirán a nuevos caminos. En este sentido LA ESCUCHA debe tomar la delantera a la manía de imponer nuestros paradigmas.

MARTES 23 de agosto  (Mateo 23, 23-26)

 

“… limpia primero la copa por dentro y así quedará limpia por fuera.”

Lo contrario de la hipocresía es la autenticidad, la coherencia y, está claro, que ambos valores implican un largo proceso de maduración personal.

La hipocresía no es sino una de tantas formas que tiene la falsedad, la mentira. Y la mentira no es sino una respuesta en falso en la construcción de la autoestima.

Se trata de ser nosotros mismos, hacer realidad un proyecto de vida desde nuestras posibilidades y límites, desde nuestras realizaciones y frustraciones, desde nuestros éxitos y también desde nuestros fracasos.

La debilidad se acepta, las máscaras no.  Es más, la debilidad motiva el amor misericordioso de Dios hacia cada uno de nosotros.

 

 

 

MIÉRCOLES  24 de agosto  (Juan 1, 45-51)                                                      SAN BARTOLOMÉ, apóstol

 

“¿Porque te he dicho que te vi debajo de la higuera crees? Has de ver cosas mayores.”

Nunca habrá razones suficientes para quien no tiene el don de la fe. Un pequeño atisbo de verdad, en cambio, es suficiente para quien cree. Luego vendrá el itinerario personal para crecer en y desde la fe, pero el paso inicial es puro don.

Aplicar estas reflexiones a nuestra vida implica reconocer que el don de la fe exige la actitud del abandono confiado sin más razones en juego. Y esta realidad que aplicamos a nuestra relación con Dios la podemos extrapolar a la interacción humana.

Definitivamente, el riesgo de creer vale la pena y llena de contenido nuestros proyectos vitales. Así sucedió con Felipe y Bartolomé, así sigue sucediendo hoy.

¿Qué riesgos soy capaz de correr desde mis opciones de fe? ¿De qué seríamos capaces sin nuestros miedos?

 

 

 

 

 

JUEVES 25 de agosto (Mateo 24, 42-51)

 

“Permaneced despiertos…”

Jesús recomienda no quedarse dormidos, estar atentos y vigilantes. Conservar un espíritu reflexivo y crítico implica una opción no siempre fácil de sostener. Hay momentos en los que parece mejor mirar para otro lado, dejar correr las cosas.

Son trampillas que nos hacemos cuando las realidades exigen un discernimiento comprometido. Es como dejarnos “robar”, o no utilizar  adecuadamente los dones que el Señor nos ha dado, abusando de su confianza, como el mayordomo indigno.

El Señor nos invita a estar vigilantes, atentos, superar los sueños e implicarnos en la búsqueda del bien. En contextos adversos a la vivencia de la propuesta de Jesús de Nazaret, esta actitud de “estar despiertos” implica asumir un camino sereno de escucha y discernimiento.

 

 

 

VIERNES 26 de agosto  (Mateo 25, 1-13)

 

“Mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.

La parábola nos llama a abrazar crítica y conscientemente nuestras vidas. Se trata de algo que no podemos “pedir prestado”. Nadie puede vivir por nosotros.

Ese “aceite” que permite la luz, debe ser nuestro,  un producto intransferible. Nadie puede discernir por nosotros, nadie puede controlar todas las variables que inciden en nuestras decisiones.

Mantener las lámparas de nuestras vidas con aceite suficiente para iluminar nuestras noches es asumirnos como protagonistas de cuanto somos y realizamos.

El Evangelio nos llama a la adultez en la fe.

 

 

SÁBADO 27 de agosto  (Mateo 25, 14-30)

 

Cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.”

A cada uno el Señor ha regalado talentos que estamos llamados a descubrir, desarrollar y poner al servicio de los demás.

Los tres pasos son fundamentales. Para potenciar y compartir un don es preciso tomar conciencia que se lo tiene.

Que no nos asalte la falsa humildad de quien se escuda en sus debilidades para no implicarse en la construcción del Reino. Necesitamos crecer en responsabilidad y compartir cuanto somos y tenemos.