XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 25 de setiembre a 1º de octubre de 2022

DOMINGO 25 de setiembre (Lucas 16, 19-31)

“Un mendigo llamado Lázaro estaba echado en el portal…”

La lectura nos presenta uno de los itinerarios privilegiados del cristiano para vivir en clave de Evangelio: la “limosna”.

Hoy preferimos hablar de solidaridad y carismáticamente de “compasión”. La limosna puede llegar a ser muy impersonal, reducida, y dejarnos fuera de la realidad del otro.

La solidaridad implica sensibilidad, prontitud y capacidad para la acción: todo un itinerario para el compromiso del agente de pastoral de la salud.

Dios se nos manifiesta en las personas más necesitadas y el tiempo de la escucha es ahora. ¿Descubrimos al necesitado que está “fuera de nuestros muros”?

Más adelante puede ser demasiado tarde. El momento es ahora…

 

  

LUNES 26 de setiembre (Lucas 9, 46-50)

 “El más pequeño de vosotros es el más importante.” 

La pequeñez evangélica está asociada a la kénosis, concepto griego que significa “vaciarse”. El referente por antonomasia de este vaciamiento es el Hijo de Dios que se abajó haciéndose como uno de nosotros. Se “vació” de su divinidad y se encarnó.

En nombre de la pequeñez evangélica se han promovido diversos movimientos espirituales. Algunos han identificado la pequeñez con la negación al desarrollo pleno de las potencialidades personales. ¿Es así como debemos entender la propuesta de Jesús de Nazaret?

Si acudimos al concepto “kénosis”, podemos decir que nadie puede vaciarse de lo que no tiene. No se trata por tanto de cercenar ninguna potencialidad, sino de cultivar una actitud de servicio que nos hace compartir generosamente cuanto somos y tenemos, sin pretensión alguna.

Eso es “vaciarse”, es decir, entregar cuanto somos y tenemos sin considerarnos más que nadie por el hecho de haber logrado más conocimientos o más habilidades.  No hacer de las propias potencialidades un tesoro inexpugnable sino una oportunidad para servir más y mejor a nuestros semejantes.

 

 MARTES 27 de setiembre (Lucas 9, 51-56)

“¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?

En nuestras relaciones interpersonales no siempre acertamos y podemos sentirnos ofendidos ante una conducta que consideramos injusta o que nos perjudica.

Saber disimular la ofensa recibida, saber “marcharse a otra aldea”, implica contar con una fuerte personalidad. No es signo de debilidad, sino de ecuanimidad, de sano equilibrio emocional.

El menosprecio de algún compañero, la crítica injustificada, el olvido o el vacío aparecen puntualmente en nuestras vidas. ¿Sabemos procesar sanamente esas agresiones o preferimos alimentar el victimismo o el revanchismo?

La serenidad y ecuanimidad de quienes se mantienen en paz a pesar de las agresiones constituye un testimonio de primer orden de cara a la construcción del espíritu de familia, de fraternidad.

 

 

MIÉRCOLES 28 de setiembre Mateo 9, 57-62)

Mientras iban de camino…“sígueme”

Dios nos llama al seguimiento, mientras vamos “de camino”. Esta certeza nos debería ayudar a vivir con una actitud de escucha al Jesús encarnado en los acontecimientos y las personas con las que transitamos cada jornada.

Hacer nueva la vida parroquial no será fruto de una asamblea extraordinaria, de un congreso o de un documento muy iluminador, sino del compromiso por la calidad carismática desde la cotidianeidad, asumido libremente por el mayor número posible de miembros de la comunidad

En el camino de cada día estamos invitados a renovar nuestro modo de ser bautizados-misioneros.

 

JUEVES 29 de setiembre (Juan 1, 47-51)    ARCÁNGEL SAN RAFAEL

 “He ahí una persona en quien no hay engaño”.

Las personas cargadas de veracidad con las que nos vamos encontrando a lo largo de nuestras vidas, son como ángeles, mensajeros de Dios.

Podemos recordar a personas que marcaron nuestro pasado por su bondad, por su profundidad, por su sabiduría, por su cariño incondicional, por su sencillez, por su valor, por su espíritu de lucha, por su profesionalismo, por su cercanía, por su vida de fe…

Al encontrarnos con ellos nos hemos sentido llamados a seguirles, a ser como ellos. Fueron referencias en la construcción de nuestras propias personas.

Es interesante centrarnos en esta actitud de “mirar al otro”, descubrir sus valores, reconocerlos, sentirnos interpelados. Quizá haya muchos “ángeles” a nuestro lado a quienes ni tan siquiera nos molestamos en mirar. Entonces, la “palabra de Dios”, encarnada en estos “santos de la puerta de al lado”, se va volviendo callada e imperceptible.

 

 

VIERNES 30 de setiembre (Lucas 10, 13-16)

“… si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras…”

Lo que cuenta no es conocer a Jesús sino transformar nuestras vidas a la luz de su mensaje.

Aceptar conceptos sin darles un contenido vital es el mejor método para adormecer la conciencia y asumir serenamente enormes incongruencias.

Podemos aplicar la dinámica en lo eclesial: Contar con documentos que lo dicen todo muy bien pero echar de menos su confirmación en la vida. A fuerza de decirnos cosas que no vivimos terminamos por anestesiar nuestra conciencia crítica.

La Palabra será PALABRA DE VIDA si efectivamente cambia nuestro modo de ser-hacer.

 

 

SÁBADO 1º de octubre (Lucas 10, 17-24)

 “Los setenta y dos volvieron muy contentos…”

Los discípulos y el maestro estallan de alegría. ¡Han tenido éxito en la misión encomendada y vuelven pletóricos!

¡Cuántas veces nos hemos sentido radiantes, felices, ante la realización exitosa de una acción educativa, pastoral, terapéutica! Son momentos que acrisolan y consolidan nuestras opciones. Vemos que vale la pena invertir tiempo, esfuerzos, formación…

¿Sabemos compartir con el Señor estos momentos de alegría y plenitud? Él se alegra con nosotros y nos invita a cultivar la sencillez y la gratitud, como condición necesaria para que el éxito no desvirtúe su efecto vitalizador.