XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2 al 8 de octubre de 2022

Danilo Luis Farneda Calgaro

DOMINGO 2 de octubre (Lucas 17, 5-10)

“Cuando hayáis hecho todo lo mandado decid: Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”

La Palabra nos invita a analizar las motivaciones desde las cuales actuamos. Los estudiosos de la psicología de la personalidad han demostrado cómo dinámicas inconsistentes pueden estar detrás de acciones muy loables.

La entrega más generosa, la actitud más valiente, puede esconder motivaciones inconscientes que a la larga terminan haciendo inviable la coherencia.

Cuando esto ocurre se desatan las pasiones y las contradicciones. El Papa Francisco nos lo recuerda, reconociendo una realidad tantas veces repetidas en las mismas comunidades cristianas:

“Dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas guerras! En el barrio, en el puesto de trabajo, ¡cuántas guerras por envidias y celos, también entre cristianos! La mundanidad espiritual lleva a algunos cristianos a estar en guerra con otros cristianos que se interponen en su búsqueda de poder, prestigio, placer o seguridad económica.” (EG, 98)

El Evangelio que reflexionamos nos invita a descubrir el trasfondo motivacional que nos mueve en el día a día. Todo un camino que acabará el día en el que hagamos la entrega final de nuestras vidas a Dios.

 

 

LUNES 3 de octubre (Lucas 10, 25-37)

“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó…”

La parábola del Buen Samaritano nos indica cuál debe ser la relación de cada uno de nosotros con el prójimo que sufre.

Comprometernos con el enfermo es recorrer junto a él, el camino de quien está en esos momentos solo y quizá descorazonado ante la enfermedad, o ante la muerte. La opción no es fácil, porque el dolor y las limitaciones del otro terminan tocando mi propia existencia. Teminan “complicando maravillosamente” nuestras vidas, como nos lo recuerda el Papa Francisco.

Probablemente las personas asistidas estén tentadas a rendirse, a tirar la toalla porque están cansadas, desesperanzadas y exasperadas.

Desde esa presencia-acompañamiento de Buen Samaritano estamos llamados a despertar las capacidades de la persona, secuestradas por la enfermedad para que ante las dificultades se haga más fuerte y no se deje abatir fácilmente.

Debemos sentirnos agradecidos por tener, día a día, la posibilidad de ejercer como Buenos Samaritanos junto a las personas enfermas que nos han sido confiadas.

 

 

MARTES 4 de octubre (Lucas 10,38-42)

“Marta, Marta… María ha escogido la mejor parte.”

No podemos establecer como opuestos la dimensión contemplativa y la dimensión comprometida y activa en nuestras vidas.

El Evangelio nos recuerda que “una sola cosa es necesaria”. La solución a esta aparente contradicción está en integrar el hacer desde el ser. Una síntesis difícil que exige mucho discernimiento y opciones claras.

La Iglesia necesita muchas “Martas”, entregadas con generosidad al servicio de los demás, nutriendo su tarea diaria en la espiritualidad en esa contemplación y escucha de la Palabra, como lo hizo María.

 

 

MIÉRCOLES 5 de octubre (Mateo 7, 7-11)

 “Pedid… buscad … llamad…”

La invitación es clara: si queréis algo, moveos, haced todo lo que esté en vuestras manos, no os quedéis inmóviles. Hoy la Iglesia nos invita a dar gracias a Dios por el fruto de la tierra y del trabajo. Es la llamada “témporas de acción de gracias y de petición”.

Vivimos tiempos muy complejos, donde las dificultades propias de la interdependencia mundial, parecen ir creciendo día por día…  De poco sirve la manifestación amarga de nuestra desazón o desilusión si no nos implicamos en la búsqueda creativa de soluciones.

Podemos seguir “tirando balones fuera”, criticando a este o a aquel, o asumir el Evangelio, implicarnos en discernir juntos nuevos caminos de mayor fraternidad.

Cada desafío, cada dificultad, cada fracaso es una llamada al compromiso y a la participación.

 

 

 JUEVES 6 de octubre (Lucas 11,5-13)

 “¿Cuánto más os dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?”

Orar desde nuestras convicciones o sentimientos es bueno. Orar para que el Espíritu Santo ilumine y oriente nuestras vidas implica un paso más, nos hace vulnerables ante un Dios que puede desconcertarnos y cuyos caminos no siempre son nuestros caminos.

Pensar y actuar el carisma del agente de pastoral de la salud en el mundo de hoy reclama la audacia de la apertura al Espíritu Santo. No será solamente desde nuestras agudas visiones que lograremos la fidelidad creativa al don que se nos ha contagiado. Necesitamos beber del encuentro con Dios, con su Espíritu.

No nos faltan reflexiones, tampoco estamos escasos de magisterio eclesial y congregacional. ¡Todo lo contrario! Contamos con magníficos documentos. Sin embargo… ¿por dónde va la vida? Ponernos en clave de discernimiento en el Espíritu es algo mucho más desafiante que tener ideas claras…

                                              

 

VIERNES 7 de octubre (Lucas 11, 15-26)

“Algunos dijeron: Si echa los demonios es por arte de Belzebú”

Muchas veces el mayor peligro está en quienes, creyéndose dueños del bien y verdad, pierden la perspectiva de la realidad y no son capaces de abrir sus mentes y sus corazones. Confunden “la verdad” con “sus verdades”.

Es necesario tener certezas y al mismo tiempo dejar abierta una ventana a la novedad del Espíritu.

Transitamos la vida con verdades coyunturales, abiertas siempre a nuevas confrontaciones. Y esto no tiene nada que ver con una postura relativista o inconsistente. Simplemente hace honor a la creaturidad que nos envuelve. Algo de todo esto parece que sucedía con los coetáneos de Jesús. Habían perdido la capacidad de cuestionar sus propios principios, sus creencias inamovibles. Habían perdido la capacidad de ver lo evidente: aquel predicador errante, haciendo el bien, no podía ser un enviado de Belzebú… Pero no supieron, no quisieron, no pudieron… verlo.

 

 

 SÁBADO 8 de octubre (Lucas 11, 27-28)

“Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”

Jesús rompe con la prerrogativa exclusiva de la maternidad para optar por la INCLUSIÓN de quienes escuchan y viven la Palabra. Utiliza el adjetivo comparativo “mejor”, denotando la idea de preferencia.

En este sábado mariano, contemplamos a la primera compañera de camino que supo escuchar y hacer vida la Palabra. Con ella y como ella estamos TODOS llamados a ser “dichosos”.

El Papa Francisco nos recuerda la fuerza transformadora que puede tener la Palabra: “La Iglesia debe aceptar esa libertad inaferrable de la Palabra, que es eficaz a su manera, y de formas muy diversas que suelen superar nuestras previsiones y romper nuestros esquemas.” (EG, 22)

Por eso, por su capacidad transformadora, Jesús proclama dichosos a los que son capaces de escuchar la Palabra y hacerla vida.